El misterioso caso de los adoquines desaparecidos

  • No quiero alarmar a nadie pero algo sobrenatural ha acontecido en nuestro querido pueblo, concretamente en la mismísima puerta del Juzgado de nuestra localidad
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06 octubre 2015

No quiero alarmar a nadie, pero algo sobrenatural ha acontecido en nuestro querido pueblo, a escasos metros de nuestros hogares, en un lugar bastante concurrido, concretamente en la mismísima puerta del Juzgado de nuestra localidad, y no es otro que “El misterioso caso de los adoquines desaparecidos”.

Durante varios años habían permanecido tan tranquilos adornando la acera de este transitado lugar, soportando el peso de los viandantes, llevando a cabo su labor sin ninguna queja por parte de los usuarios cuando, de repente, se habían volatilizado, como transportados a un lugar desconocido. No me digan que no es algo misterioso, digno del programa Cuarto Milenio.

Bien es cierto que esto no ha sucedido de la noche a la mañana, pues todo comenzó a principios del pasado verano, cuando unos hombres de mono azul los extrajeron de su lugar habitual, los apilaron en varios montones y se trabajaron una considerable zanja donde hasta ese momento los adoquines habían realizado su práctica función. Todos entendimos que alguna interesante labor se iba a llevar a cabo en el lugar y que en poco tiempo los adoquines regresarían a su sitio.

Los días transcurrían y las tareas avanzaban, hasta que una calurosa mañana de julio los montoncitos de adoquines habían desaparecido, sin ni siquiera habernos podido despedir de ellos. La zanja había sido cubierta, pero no por los que hasta hacía escasos meses habían sido los responsables de tapizar el lugar, no, sino por una horrenda masa grisácea e informe compuesta por algo parecido al hormigón, porque hormigón del fetén no parecía ser, ya que con el paso del tiempo y sus inclemencias este se había desmigajado cual bocadillo de tres días.

Hete aquí que alguien, indignado, denunció tan trágica desaparición en las redes sociales e imploró la ayuda de sus amigos cibernautas para que los adoquines retornaran a su lugar, para que volvieran a ocupar su sitio en la sociedad; pues los responsables de velar por la seguridad de los adoquines, nuestro Ayuntamiento, dos meses después parecía que no se había preocupado por su paradero.

Desconozco si fue consecuencia de dicha denuncia o simple casualidad de algo que iba a ocurrir de todas formas; pero, una semana después de tan enérgica acusación, los hombres de mono azul regresaron al lugar y violentaron el hormigón haciéndolo desaparecer. En su lugar, dispusieron una capa de arena, fase previa a la colocación de los olvidados adoquines, y una semana más tarde los retornaron a su primigenio lugar. Se obró el milagro, meses después los desaparecidos adoquines habían regresado. ¿Casualidad? No lo sé.

Por si las moscas, desde aquí, os invito a que denunciéis situaciones parecidas. Igual, en algún rincón de vuestra calle alguna baldosa anda necesitada de ayuda, alguna acera ha sido maltratada por el paso del tiempo y necesita ser curada, algún trozo de calzada ha sido violentado por alguna zanja y los responsables no la han repuesto a su estado originario… Alzad vuestra voz en las redes sociales, clamad justicia.

Es posible que no os hagan caso, pero y si sí.

He observado detenidamente a mis queridos adoquines y los veo mucho más lozanos y jóvenes que antes, desentonando un poco con sus vecinos, menos lucidos y brillantes. Una duda me asalta: ¿son realmente los mismos o han sido sustituidos por unos nuevos? ¿Es por eso que han tardado tanto en apañar el desaguisado? ¿Habrán tenido que fabricar unos nuevos? Y si es así, ¿qué ha ocurrido con los viejos?, ¿siguen secuestrados? Igual me estoy volviendo paranoico.

Pero, ¿y si no es así?, ¿y si tengo razón?, ¡exijo que se les haga una prueba de ADN a los adoquines!, pues es muy probable que siga sin resolverse “El misterioso caso de los adoquines desaparecidos”.

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