Los quejicas de la Asociación Maracañí

  • Pues no salen unos broncas diciendo que nuestro estadio municipal no goza de las infraestructuras necesarias para un equipo que juega en la Segunda División B
23 junio 2015

Ya está de nuevo otro colectivo local quejándose de las instalaciones deportivas rodenses. Otros que no tienen cosa mejor que hacer que llorarle a papá ayuntamiento. Pues no salen unos broncas diciendo que nuestro estadio municipal no goza de las infraestructuras necesarias para un equipo que juega en la Segunda División B. Este colectivo no es otro que la asociación Maracañí, que ya tiene telita el mismo nombre, seguro que pretenden que nuestro sufrido ayuntamiento les construya un estadio a imagen y semejanza del Maracaná carioca.

La afirmación se cae por su propio peso: si La Roda C.F. lleva cuatro años en la Segunda División B jugando en ese estadio es porque sí que se puede jugar en él, y si se puede jugar en él para qué mejorarlo, no hay ningún problema en que lo haga una quinta temporada. El razonamiento no deja lugar a ninguna duda. Que el público se deje los ojos por falta de iluminación, que el respetable sufra el frío, el calor y las orugas, que los visitantes se lleven una pésima imagen y que los periodistas foráneos narren nuestras deficiencias al resto de la humanidad son simples naderías y bagatelas ajenas a las funciones propias de un ayuntamiento. Además, el fútbol es un deporte para personas rudas, quien quiera estar cómodo que se vaya a ver el baloncesto.

Y no es cierto que no se haya ejecutado mejora alguna en los últimos años, no. Solo hay que contemplar con embeleso el estético palco de granito que se ha perpetrado en la tribuna. Un cántico a la magnificencia, un derroche de lujo, una loa a la belleza, la envidia de la provincia. Cuenta que han visto al mismísimo Calatrava haciéndole fotos, quién sabe si dentro de poco admiraremos réplicas de la obra en otros estadios. Se ha utilizado más granito que en algunos panteones, yo propongo que una de las muchas funerarias que últimamente se han instalado en el pueblo se publicite en dicho palco presidencial e incluso, como realiza el Betis con gran éxito, sea utilizado también como columbario para que los familiares depositen allí las cenizas de los aficionados que así lo deseen.

Otras de las quejas es que la coqueta sala de prensa está ubicada en el gimnasio, ¿qué problema hay? Nos enfadamos porque nuestros políticos malgastan, y para unos que optimizan nuestros escasos recursos y aprovechan para dos funciones distintas un mismo local nos ponemos a llorar. Es injusto. Además, uno de los problemas de los periodistas deportivos es que de deportistas poco o nada. Qué mejor que un gimnasio para que, mientras esperan al entrevistado de turno, tonifiquen sus enclenques músculos y disminuyan su insana barriga. Deberían pagar por su uso.

Por no decir de las cabinas de prensa al aire libre, un innovador concepto que hemos aportado los rodenses al mundo del fútbol. Un pupitre y una silla desechada por algún colegio de la localidad colocados estratégicamente en la grada y ya tenemos cabina de prensa: bueno, bonito y, sobre todo, barato. El problema es de los citados periodistas deportivos que están demasiado acostumbrados a la comodidad. Para retransmitir de forma correcta un encuentro de fútbol es menester que soporten las mismas inclemencias que los propios jugadores, para así narrar con mayor legitimidad y autenticidad los lances del juego.

Yo pienso que lo que funciona para qué hemos de cambiarlo. Es lo que se llama en política ser conservador. A ver si ahora retocamos el estadio y nuestro equipo desciende a tercera. Seamos prudentes y dejemos las cosas como están.

Y un consejo: no vayamos diciendo en voz muy alta que los pinos del estadio tienen orugas, no sea que les demos la perfecta excusa para talarlos, y cuando nos presentemos en agosto en el Municipal haya desaparecido la escasa sombra que nos protege, que anda por ahí suelto alguno que otro de hacha fácil. Luego no digáis que no os he avisado. De nada.

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