El domingo, votamos

  • Un pequeño análisis de los candidatos locales a las elecciones
19 mayo 2015

El domingo, votamos, y tres son las candidaturas que tenemos a nuestra disposición, ya que otras dos posibles, Podemos y Ciudadanos, o no han querido o no han podido elaborar lista. Una pena.

En el PSOE da la sensación de que ha habido un terremoto, que alguien ha agitado la lista de hace cuatro años y ha soltado lastre. Son pocos los rostros que repiten y muchos los que se inician en esto de la política. ¿Eso es bueno o es malo? Los novatos siempre llegan cargados de ganas e ideas frescas, pero también de inexperiencia. La aspirante a alcaldesa es una mujer, la primera vez desde que habito en La Roda. Tiene cara de buena persona, no sé si la voy a votar, pero estoy seguro de que le dejaría a mis hijos una tarde para que les hablara de historia, me inspira confianza.

Izquierda Unida se hace llamar esta vez Izquierda Unida-Ganemos La Roda. Estos son los que, según el presidente del Partido Popular, eran los mismos perros pero con distintos collares, eso sí, dicho con cariño. En la lista, veteranos de la candidatura y gente por descubrir. El cabeza de la formación tiene también aspecto de bonachón. No sé si le voy a votar, pero no me importaría que paseara una tarde con mis hijos por el parque y que les impartiera, de paso, una clase magistral de matemáticas.

El PP presenta, según ellos, una lista renovada, pero a un primer vistazo se trata de los mismos perros, pero esta vez con los mismos collares, pues, salvo en el tercer puesto, las novedades aparecen en los lugares más retrasados. Hay una cara que no veo, la del concejal de Agricultura y Medio Ambiente, se le va a echar de menos, pues me parecía una persona bastante preparada. Al alcalde en funciones y futuro alcaldable lo conozco, y me consta que es una buena persona. En ocasiones no me ha gustado la crítica, pienso que gratuita, que le han lanzado desde este periódico; crítica que de vez en cuando también me he tomado la libertad de realizar, puede que igualmente injusta, pero es lo que tiene gobernar: nunca se hace a gusto de todos. Tampoco sé si lo voy a votar, pero sí que le compraría pescado, nunca me colaría congelado por fresco. Si quiere pasear a mis hijos también le dejo, no me coja celos.

Solo nos queda ir el domingo a votar, acercarnos al colegio electoral, toparnos en la entrada con los apoderados de los partidos, a porta gayola, prestos a recibirnos, con sus pegatinas luciendo el logotipo de su formación, buscar despistados la mesa que nos ha correspondido, sentir en la espalda la mirada escrutadora de estos, dirigirte hacia la cabina para escoger en el último momento tu indeciso voto, agarrar la papeleta e introducirla en el sobre, salir tímido hacia la urna, percibir ahora la mirada intimidatoria de los interventores de los partidos políticos, acompañando al presidente y vocales, también con su logotipo, anunciando el nombre de su partido. Hace cuarenta años se podía entender la presencia de apoderados e interventores pero, ¿ahora? ¿Es que no se fían de los ciudadanos que ejercen de miembros de las mesas, elegidos al azar, que tienen que haber representantes de los partidos velando por la democracia? ¿Se imaginan, en un partido de fútbol, a un representante de cada equipo acompañando y fiscalizando al árbitro en cada decisión?

Yo, por ahora, soy de los de “no sabe, no contesta”. En un principio iba a votar al PP, pues nuestro alcalde nos dijo que iba a bajar la basura si era reelegido; pero casi a reglón seguido la aspirante a alcaldesa nos recordó que esa propuesta ya la habían llevado ellos a pleno, votando el equipo de gobierno en contra de la misma. En cuanto a IU-Ganemos nos repartirán papeleras para reciclar, y nos bajarán la basura si lo hacemos. Esto me llena de gozo, pues gane quien gane nos bajan la basura seguro. Ya que todos los partidos lo van a hacer, yo me comprometo a votar este domingo a aquel que además, aprovechando, no solo me baje la basura, sino que además me saque el perro a mear, eso sí, y recoja la caquita. Es que me da repelús sentir el tacto caliente del excremento perruno al recogerlo con la bolsa, y solo eso ya merece mi voto.

Voy a seguir escudriñando los programas de los partidos, lo bueno que tiene esta época de campaña es que prometen cientos de cosas. A ver cuál es el primero que nos asegura un aeropuerto en La Roda, o mejor aún, algo más original como un tercer carril hasta Albacete. Lo de pasear al perro y recoger la caquita no lo veo en ningún programa. Aunque no me fiaría de nadie, pues ya conocéis el refrán: “Prometer hasta meter y, una vez metido, nada de lo prometido”. El voto, se entiende.

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