El Primero de Mayo

  • El pasado viernes los más comprometidos celebraron el Primero de Mayo, el Día Internacional del Trabajo, una fecha que debería servir de reivindicación, y no para coger los bártulos e irnos corriendo de puente
Manifestación del 1 de mayo en Barcelona | Fotomovimiento
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05 mayo 2015

El pasado viernes los más comprometidos celebraron el Primero de Mayo, el Día Internacional del Trabajo, una fecha que debería servir de reivindicación, y no para coger los bártulos e irnos corriendo de puente. Yo utilicé una técnica de protesta pasiva que ya usara Gandhi: me quedé en casa sin hacer nada. Pero, ¿qué es un trabajador?, es posible que nuestros nietos ignoren dentro de unas décadas el significado de este vocablo, pues gracias a los sucesivos gobiernos, que no han hecho otra cosa que maltratarlos, se trata de una especie a extinguir en breve plazo.

A mayor abundamiento, y para alegrarme un poco el día, leo en un periódico digital que la patronal conservera propone a sus trabajadores cobrar su salario del siguiente modo: 648 euros en metálico y el resto en latas de conserva de las propias empresas, vamos, en especie. Estos dadivosos empresarios no tienen otra cosa en la cabeza que procurar que la vida de sus trabajadores sea mucho más cómoda. Con esta práctica medida, sus empleados ya no tendrán que ir tan a menudo a la compra, además de dejar de estrujarse los sesos a la hora de cocinar las tres comidas diarias: por la mañana mojarían los berberechos en el café con leche, al mediodía a la sopa le añadirían unos tropezones de sardinas en aceite y para la cena con un bocadillo de mejillones en escabeche se darían por despachados: práctico a la par que saludable. Consecuencias de la reforma laboral. Ya solamente falta bajarnos los pantalones para que nos den…

Mientras, nos enteramos de que el señor Martínez Pujalte, eterno trabajador en el Congreso, ha estado cobrando cinco mil euros al mes por asesorar a una constructora sin que haya rastro de dichos ”trabajos”, ya que los mismos eran realizados a la manera como algunas meretrices desempeñan su ardua labor: de forma oral. El señor Martínez Pujalte, en un cunnilingus, perdón, en un lapsus lingue, reconoce que aunque no es ético es legal: ¿no tendría que acomodarse la legalidad a la ética? El señor Martínez Pujalte fue uno de los que votaron a favor de la reforma laboral, ¿no debería cobrar parte de su sueldo en especie?; por ejemplo: en forma de cuarta y mitad de proyectos de ley o decretos legislativos, y a ser posible analmente, perdón, oralmente. Menudo día tengo.

Al igual que me está ocurriendo hoy a mí, el subconsciente nos juega algunas veces malas pasadas. Sin ir más lejos esto mismo le aconteció el otro día a nuestra princesa del reino central, doña María Dolores de Cospedal, cuando reconoció inconscientemente el saqueo que el Partido Popular ha estado perpetrando: Bárcenas, Fabra, Matas, Granados… A estos sí que les gustaba el pago en especie.

La reforma laboral está creando una nueva clase de trabajadores: aquellos que pese a tener un empleo son considerados pobres. Si, además, se les entrega parte del salario en productos de la empresa, el problema se agravará todavía más. Por suerte, la patronal conservera, a la vista del revuelo ocasionado con la propuesta, ha reculado (ya sé, podría haber utilizado otro verbo).

En cambio, tengo un conocido que estaba muy contento con esta medida y se ha llevado un gran disgusto cuando la han retirado, tenía esperanzas de que en su empresa adoptaran también tan práctica norma. Trabaja a media jornada como portero en un club de alterne; sí, esos en donde abundan las meretrices. A su mujer no creo que le hubiera hecho mucha gracia: “Nena, esta noche no me esperes a dormir que la Jenny me va a dar un adelanto de la nómina, y espero que sea de forma oral”.

Menos mal que tenemos a los sindicatos para defender a los trabajadores, y entonces nos vienen a la cabeza los ERE de Andalucía. Que sí, que parece que los trabajadores son una especie a extinguir.

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