¡Nene, tráete la calculadora!

  • Reflexión sobre la derrota de La Roda CF en Almería y la victoria del Alba ante el Recreativo de Huelva
20 abril 2015

Mientras otros se entretienen esta mañana en calcular las semanas de baja de Luca Modric y la incidencia que puede tener en las posibilidades del Real Madrid para ganar la Liga… Mientras algunos analizan el atisbo de recuperación de los McLaren o se conforman con la permanencia de nuestro equipo femenino de Tenis en ¡la Segunda División Mundial!, nosotros estamos enzarzados en un análisis minucioso del calendario, en un estudio riguroso de la tabla clasificatoria, alentando esperanzas de salvación.

Si La Roda C.F. tuviera tres puntos más estaría casi en mitad de la tabla; si tuviera tres menos, estaría hundido en la miseria. Tanto significan tan pocos puntos. Así de reñido está esto. Y claro, nos acordamos, por ejemplo, del gol que nos metimos por donde no se debe, hace ocho días frente al San Roque, o del cabezazo de Dani frente al Melilla, de la expulsión de… Circunstancias de este juego, en definitiva, en el que los errores suelen ser determinantes.

El caso es que ayer, en un campo grande y bien cuidado y frente al mejor filial de todos los equipos andaluces, los de Mario Simón sucumbieron a la calidad del rival y, más todavía, a su propia ansiedad. Los almerienses marcaron al principio de cada tiempo y cedieron el protagonismo a quien tenía la obligación clasificatoria. La cuestión era bien simple, dejar hacer, robar y aprovechar la velocidad endiablada de sus delanteros.

No era el partido de Almería el más propicio para el resurgimiento, no. Casi que descontábamos la derrota, aunque tal aseveración no sea muy correcta políticamente. Lo que queda por llegar es lo verdaderamente trascendente. Las distancias son tan cortas que el primero que se descuide se pega la costalada, sin tiempo material para recuperarse. Todo puede ocurrir y todo pasa, disculpen la obviedad, por ganar a nuestros rivales directos. El próximo domingo, El Palo. Esperemos que se lo lleven ellos.

Victoria del Alba ante el Recre

Sin dejar de hacer cábalas, cogemos la clasificación de Segunda División. Lo primero que se nos viene a la cabeza es la importancia del resultado frente al Recre. Tengo que confesar que temía, qué digo, tengo que confesar que llevo dodotis desde que empezó la temporada casi. Bueno, digo que temía un traspiés frente al Decano porque no me gustó nada el equipo de Luis César en Leganés y contemplé la posibilidad de volver por donde solíamos.

Recuerdo que, allá por el mes de Noviembre o Diciembre, cuando no le ganábamos a nadie y no teníamos debajo nada más que el suelo, nuestro entrenador decía muy convencido que estadísticamente no era sostenible una situación como aquella, que todo no iba a salir siempre mal y que las situaciones adversas tienen punto de retorno. No siempre íbamos a ser nosotros los damnificados. Pues llevaba razón. Ahora son otros los que andan peleando con su mala suerte. El Recre, por ejemplo.

Los de Huelva están tocados del ala. Son un buen equipo, con jugadores expertos, Pedro Ríos, Núñez, Jesús Vázquez, Álvaro Antón, Menosse… Pero están gafados. Fue precisamente el último de los mencionados el que cometió la primera torpeza, metiendo un pie cuando no debía y en el sitio menos adecuado: dentro de su área. Samu cayó fulminado, por si el árbitro no había caído en la cuenta. Penalti y gol del belmonteño a los seis minutos del empiece, o sea, como sueñan los entrenadores. Y ya, en el delirio de los que planean los partidos para ganarlos fácilmente, va el tal Jiménez, que había visto una tarjeta por bocazas y derriba a César Díaz cuando enfilaba la recta. Total, a la calle con todo por jugar.

Salió el Alba tras el refrigerio con cara de Fernando VII, aquel rey que tuvimos al que le metían las tres bolas de billar en un saco y se las agitaban buscando la carambola que siempre se producía. Dos cero y contra uno menos. Se adivinaba placidez y venganza por aquel cuatro a uno del Colombino, entonces, cuando éramos tan malos.

Sí, sí… miau! que diría cualquier castizo manchego. Mi primo Paco, por ejemplo. Empezamos, bueno empezaron ellos, a hacer el indio, con perdón, y a ceder gentilmente la iniciativa, ofreciendo generosamente un amplio muestrario de faltas desde distintos puntos, todas adecuadas al golpeo excelente de Álvaro Antón y propicias para el remate de los espigados centrales. Así que, una tras otra, nos empezaron los retortijones, de manera que más de uno tuvo que ir a aliviarse a ese sitio en el que todos los hombres somos iguales. De cagones.

Ni les cuento lo que nos pasó cuando llega un chaval de apellido Domínguez y la coge en el pico del área, más solo que la una y va y se la mete, a Dorronsoro digo, por donde no cabía. Ahora es cuando, dijimos. Te apuestas a que…

Pero no. El centro de Keko, caramelito para Rubén Cruz y ahí se terminaron las ganas y las fuerzas de un Recreativo que demostró ser un buen equipo y que tiene una buena afición. Por lo menos los que estuvieron aquí, jugadores y aficionados, demostraron una vergüenza y unas ganas de salir de ahí que no nos extrañaría que lo consiguieran. Esperemos que para entonces nosotros estemos allá arriba, en el Reino de los Cielos. Pero vivos y coleando.

Si rojillos y merengues ganan tres partidos más, salvados. La cuestión es que a los primeros les quedan cuatro por disputar. A ver, eso es un setenta y cinco por ciento. Bueno a lo mejor con dos valía. Eso viene a ser un cincuenta. A ver cuantos goles llevamos a favor. Y en contra. Huele raro. Está echando humo la calculadora.

Comparte con tus amigos










Enviar