De vuelta a las andadas

  • Reflexión sobre el empate de La Roda CF ante la visita del San Roque de Lepe y la derrota del Alba en Leganés
13 abril 2015

Pues sí. Que no hemos progresado nada, o muy poquito. Que teníamos cifradas nuestras esperanzas en esta jornada y nos hemos vuelto a pegar en el ventanillo.

Creo que no soy especialmente supersticioso, pero tengo que confesar que no tenía buen presagio. No sé si fue por la tarde gris y ventosa, si por la confluencia de Saturno y Urano, el caso es que estaba yo con la mosca detrás de la oreja.

En el Municipal, volvimos a fallar en una ocasión de esas que los más partidarios de la rimbombancia califican como de máxima relevancia. Y a un servidor le entra una especie de mosqueo cada vez que nos llaman a filas… El partido fue como la tarde, malo, desapacible; los contendientes, muy aplicados en el esfuerzo físico, se olvidaron de que a este juego se gana cuando se tiene la pelota y se le da un trato amable, generalmente a ras de hierba y de manera que se combine entre los que llevan la camiseta del mismo color. Por momentos parecía que estábamos presenciando una pachanguilla entre chavales en la hora del recreo, todos en pos del balón, ninguno capaz de apropiarse de él. Sin espacios que ocupar, los de Mario Simón cayeron en la trampa de entrar en el correcalles que se propuso desde el banquillo de al lado.

Aun así, tuvieron los de casa la oportunidad de ir desequilibrando la batalla en una concesión graciosa del trencilla de turno, que apreció falta máxima en una entrada del portero a Dani López, cuando a los demás, a casi todos, nos pareció más bien que el espigado delantero rodense hizo más por caerse que el otro por derribarlo. La cuestión es que Adrien Goñi, que estaba teniendo una mala tarde, no fue capaz de redimirse y mandó el balón a la huerta de Isaac y nuestro gozo a tomar viento. La justicia divina, pensarían los de Lepe.

Tras el descanso, fueron apareciendo paulatinamente los espacios porque con la misma cadencia se iban esfumando las fuerzas. Fueron los mejores minutos para el fútbol, pero no se vayan a creer. Es cierto que cuando ellos bajaron la intensidad, nosotros descubrimos otras rutas menos escabrosas. El esfuerzo continuo de Abel Suárez y la calidad de Espínola, empezaron a gobernar el barco en aguas menos procelosas. No obstante, las oportunidades se podían apuntar en un confeti.

Llegó el gol de la manera que se nos antojaba más probable. Con el balón parado, centro envenenado al área y cabezazo de uno de los altos, Marcos Mauro, en una magnífica interpretación de la estrategia tantas veces ensayada. Lástima que poco después fueran los sanroqueños los que acertaran casi de la misma manera. Casi. Es que ellos lo hicieron peor aunque el resultado fuera el mismo. El cabezazo de Samu, sin aparente peligro, dio en Pablo García y se fue para dentro. A seguir remando. El arreón final, que tuvo más que ver con el corazón que con el cerebro, solamente dio para que Dani López rematara contra el travesaño, en la mejor oportunidad de la tarde, penaltis aparte.

El reparto de puntos tuvo desigual valoración en la sala de prensa, lógicamente. A nosotros nos hacía muchísima falta la victoria, a ellos les pone con cuarenta y cuatro puntos. Quien pudiera…

El Alba cae en Leganés

Les hemos contado la parte buena del relato. Vamos con la mala. El Albacete de ayer nos dejó otra vez con la cara de circunstancias y la cabeza llena de dudas. Claro que se puede perder el partido, alguna vez tenía que ser, pero las señas de identidad de un equipo que en las últimas semanas nos había devuelto la confianza, no se pueden dejar en la caseta. Dijo el entrenador que para ganar al Leganés había que correr y mucho. Pues se ve que no lo entendieron algunos, la mayoría.

Y cuando sales así de flojo, el más tonto te pinta la cara y, no se confundan, el más tonto no es el Leganés precisamente, que nos dio un repasito en la primera mitad, por mucho que le facilitáramos la labor, primero con una, otra, cagada de Dorronsoro y luego con un penalti infantil de Antoñito. En los dos casos con el mismo beneficiado, Chuli, al que volvimos a hacer internacional.

Digo yo, perdónenme el atrevimiento, que si jugamos un partido fuera de casa, en el que se supone que va a ver espacios y del que ya habíamos advertido la exigencia, correr mucho les recuerdo, no hubiera sido más adecuado utilizar la velocidad de César Díaz, misteriosamente desaparecido en las últimas semanas. En fin, ataques de entrenador que me dan. A mí también.

Cuando salimos tras el descanso, lo hicimos más enchufados pero casi igual de desacertados. Le quitamos el balón al Lega pero no fuimos capaces de conducirlo con acierto. A Samu se le acabó la gasolina muy rápido, cosa que viene siendo habitual, por cierto, y a Keko se le desajustó el punto de mira a la hora de ponerla, la mayoría de las veces al quinto pino. Tan sólo la inquebrantable voluntad de Portu, que volvió a ser nuestro mejor atacante. Muy poquita cosa en cualquier caso.

Ni Chumbi, ni Jorge Díaz mejoraron el panorama; Moutinho muy lejos del área –salió por Antoñito, de lateral derecho- y los demás muy empeñados, eso sí, en revertir una situación sin más argumentos que la vergüenza torera que les había faltado en la primera mitad.

Así que nada, que nos quedamos sin completar la dicha. Para La Roda C.F. la victoria le hubiera sacado de ahí abajo; el Alba perdió la oportunidad de alejarse casi definitivamente de la zona caliente. De todos modos, no se asusten, nada está ganado ni perdido. Somos nosotros los que andamos confundidos.

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