Paso a paso, en la buena senda

  • Reflexión sobre las victorias de La Roda CF y Albacete Balompié en sus respectivos encuentros
Foto: Sevilla FC
06 abril 2015

Tengo que confesar que este lunes festivo, de Pascua dicen, es un día de esos que no sabes bien si entrar moza o ponerte a servir. Encima, la primavera se encoge y nos llena el cielo de nubes. Sopla el viento y han bajado las temperaturas… Dicho esto, lo que más me jode de este lunes es que he salido a la calle para presumir y no me he encontrado a nadie. Oiga, ¿a que no sabe usted de qué equipos soy yo? Perdone, he parado a comprar miguelitos, llevo mucha prisa.

Total, que me he venido a casa y me he puesto a escribir para contarles que estoy muy contento, que blancos y rojillos han vuelto a darme otro alegrón, que ayer por la mañana completamos un fin de semana de gozo pagano, con nuestros equipos resucitando de entre los muertos.

Se acaban de encontrar El Cachorro y la Virgen de la Alegría, olía a incienso y azahar en Sevilla, cuando empezó el evento teñido de esa importancia que le damos los impenitentes a nuestra pasión futbolera. Nada hay más importante que ganar el partido, ninguna otra cosa reconforta más nuestro espíritu. Es como si, tras la victoria, le encontráramos otro sentido a la vida. Eso sin exagerar.

El filial sevillista es nuestra víctima más propiciatoria. O nosotros su bestia más negra, como quieran. El caso es que nos hemos enfrentado seis veces y seis veces les hemos ganado. Me cuentan que como en Sevilla tienen otra Roda, la de Andalucía, están pensando en organizar una invasión, cualquier tarde de estas. Bueno, en serio, que se nos dan muy bien y que ayer, además, es que necesitábamos ganarles.

Nos cuentan que la victoria se cimentó en el trabajo y un poquito en la suerte. Que cuando empataron ellos pasamos por momentos de dudas y confusión, pero que la convicción y la necesidad pudieron con todo. Si fue o no penalti, si lo merecimos más o menos, es otra cuestión. Otras veces, la mayoría, es al revés y nos aguantamos. La victoria de ayer fue el premio al esfuerzo y un reconocimiento a la humildad de quien compite en inferioridad de condiciones generalmente. Por fortuna el fútbol nos devuelve la fe.

Victoria del Alba

Con el Cristo a punto de resucitar salimos del Carlos Belmonte embriagados por el gozo de otra victoria inesperada. Después de tanto sufrimiento, ganar dos partidos seguidos a dos rivales de tanto nivel, es como tocar la gloria. El sábado los de Luis César volvieron a mostrarnos el camino: si somos capaces de correr tanto como ellos, de dejarnos hasta el último resuello en pos de cada balón, de lo demás se encarga la grada. Lo de la afición del Alba es de quitarse la boina. Con lo que lleva pasado, la pobre.

La Unión Deportiva vino al Belmonte a esperar. Cuando sacábamos la pelota, ellos miraban casi complacientes, sin otra preocupación que la de cerrar las bandas a cal y canto. De sobra sabía Paco Herrera que Antoñito y Keko por la derecha y Samu por la izquierda, podrían representar el quebradero mayor y dispuso un plan con acumulación de efectivos en esas zonas, menos preocupado de la posesión y del juego interior, que por ahí somos más previsibles.

Si además de atascarnos las bandas, tenían la oportunidad de robarnos algún balón, los de amarillo lo fiaban todo al arsenal de dinamita que tienen arriba: el “chino” Araújo, Alfredo Ortuño y Guzmán Casaseca se lo piensan muy poquito a la hora de disparar. Otra cosa fue su puntería, afortunadamente. En eso fueron casi como nosotros, hay que joderse lo que nos cuesta meter un gol.

Cuando los de arriba no la meten, no hay más remedio que buscar otras alternativas y, por fortuna, el Alba las está encontrando en los de la segunda línea, o la tercera. Portu, Pulido y el sábado Núñez, están paliando nuestras carencias. El capitán se lo merecía, porque está jugando a un gran nivel después de una primera vuelta con olor a mercromina. Su remate, entre el arabesco y la virulé, terminó en las redes de Casto, otro que volvía como Alfredo, como Castellano, como Momo, como Herrera, como Javi Guerrero…

Un montón de amigos que vinieron a aliviar nuestra necesidad, aunque no fueran esas sus intenciones. El Sábado fue Santo de verdad, los chavales están redimiendo sus pecados, pero no deben olvidar que aunque se haya terminado la semana, continúan las procesiones. Leganés, próxima estación de penitencia.

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