Demasiadas facilidades rojillas; el Alba liquida a la Ponferradina

  • Reflexión sobre el empate de La Roda CF ante el filial del Granada y la victoria del Alba ante la Ponferradina
02 marzo 2015

Decíamos el lunes que al fútbol se juega con los pies y con la cabeza, y en este segundo caso, no solamente para meterla por la escuadra a la salida de un córner. Decíamos que Mario Simón tenía ante sí la obligación de reunir a su plantilla y explicarle que la mayoría de los árbitros son muy malos y que sobre esta cuestión es muy difícil influir, que no es culpa suya la deficiente formación del estamento, pero que sí les corresponde, sabiéndolo, evitar que una jornada tras otra nos quedemos en inferioridad. Que si ya nos cuesta con once, ni les cuento cuando vamos uno menos. O dos.

Empatar con el filial del Granada no es un mal resultado, ni mucho menos, independientemente de cómo se haya conseguido. Los chavales granaínos son muy buenos, y están haciendo una campaña brillante. No pasa nada, pues, si repartimos los puntos. La cuestión es, abundando en lo que decíamos al inicio, que no estamos para tantas concesiones y Ferrán Tacón y Guti, este domingo, o Héctor el pasado, da lo mismo quienes sean, deberían haber templado gaitas y no haberse expuesto a la implacable autoridad que muchos árbitros despliegan sobre el campo de un juego que, parecen haber olvidado, es de contacto y que se juega a muchas pulsaciones por minuto.

A pesar de la evidente inferioridad, La Roda C.F. fue capaz de no perder y de sumar, aunque haya sido poquito. Es cierto que si miramos para abajo ya no vemos a nadie, pero no lo es menos que levantando la vista vemos a un puñado de equipos ahí mismo. Sírvanos el dato de que en los últimos cuatro partidos solamente hemos encajado un gol. Eso está bien y dice mucho del sistema defensivo. Nos debe servir también, para intentar rectificarlo, que en los tres partidos últimos no hemos metido ninguno.

Así que, Don Mario, hay que apretarles las clavijas en lo disciplinario, continuar con la solvencia defensiva y ensayar un poquito más en la portería de enfrente. Ya lo dijo el gran Camoto, esto del fútbol se trata de meter goles y que no nos metan.

El Alba liquida a la Ponferradina

Casi con el último bocado y sin tiempo para el café, nos presentamos en el Carlos Belmonte. El partido de ayer estaba revestido de duda. No, no digo los futbolistas, digo los aficionados, que llevamos una semanita que nos puede convalidar tranquilamente un par de cursos de derecho mercantil. Afortunadamente, los que no dudaron fueron los chavales de Luis César; saben que de sus triunfos depende y mucho el futuro de un club agobiado por las deudas, como la inmensa mayoría de los que compiten. Si el equipo es capaz de revertir la situación deportiva, que lo está haciendo, tendremos mucho ganado en el otro terreno. El club es viable en la Liga de Fútbol Profesional, pero volver al infierno sería arder en el fuego eterno. Para los siglos.

La Ponferradina es un buen equipo y está haciendo bien las cosas. Tenía yo mis reservas. A ver si vienen estos y nos complican la vida enredando los dineros y los puntos, con la falta que nos hacen los unos y los otros. Pues no, afortunadamente los bercianos remataron una sola vez a portería y, eso sí, nos metieron un gol. Por su parte, el Alba, dispuesto desde el principio, gobernó el partido y dispuso de las mejores opciones. Antes del primer penalti ya había tenido oportunidad de adelantarse en un par de ocasiones y las sensaciones que transmitía tenían mucho que ver con la esperanza y el optimismo.

Tener sobre el campo a un especialista sirve para lo que sirve, con permiso de Perogrullo. Digo que si no hubiera estado Rubén Cruz, cosa bastante habitual por otra parte, nos tendríamos que haber inventado un lanzador de penaltis y recordarán ustedes lo que pasó recientemente con César Díaz o con Chumbi. Lagarto, lagarto.

Rubén tiene la sangre tan fría que podría refrescar una caja de botellines solamente con abrazarla. Puso el balón en el punto de penalti y la mandó abajo y a la esquina; el portero de ellos le adivinó la intención pero no pudo con la velocidad del balón. A todo esto, ninguno de sus compañeros discutió el señalamiento, la patada de Alan Baró a la tibia de Keko fue tan clara como el cielo de la tarde albaceteña.

Los de la Ponfe deben ensayar más cómo defenderse en el área sin pegar al contrario. Es que eso es penalti. Cuando se revolvió Rubén, le metieron la pata y lo mandaron al pasto. Otro penalti de manual. No dijeron ni pío. Otra vez se fue el utrerano y colocó la pelota en el punto fatídico, ¿repetirá por la izquierda? ¿se lo cambiará de lado? Algunos no miramos. Luego nos dijeron que se atrevió por el mismo sitio y que el portero también le adivinó la intención aunque no le sirvió de nada.

Al final resultado ajustado y justo. El Alba fue mejor. Cuando nos marchábamos del campo íbamos hablando de fútbol, de goles, de puntos, de clasificación. De lo que sabemos un poco. Nadie decía nada de la masa, del juzgado, de la liquidación, del administrador, de la Agencia Tributaria… Lo nuestro es el fútbol, no nos lo quiten.

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