La ventana a la esperanza

  • La victoria de Tsipras nos hace ver que vale la pena pelear por otro mundo, por otra forma de hacer política que plante cara al modelo hegemónico de Merkel y los mercados
Alexis Tsipras | Foto: Martin Schulz
27 febrero 2015

Existen políticos del PPSOE que no entienden lo que está pasando en España. No entienden el auge de los movimientos ciudadanos, no conciben la creación de nuevos partidos que apuestan por la soberanía popular, no se explican el aumento de protestas en la calle. No ven por tanto lo que le pasa a nuestro país, no son capaces de hacer una lectura adecuada del momento por el que atravesamos. He llegado a escuchar a un político local decir que la existencia de Podemos no tiene sentido, puesto que ya está todo inventado. ¿Qué demuestran con este tipo de aseveraciones? Pues creo que lo primero que dejan entrever es que tienen un conocimiento bastante limitado de la historia de su propio país. Los y las que concebimos la historia como la creación de nuestro propio espíritu nos damos cuenta de que la vida es creación histórica. La historia no es matemática, la hacen las personas reinventándose en los momentos de mayor dificultad. Como dijo Salvador Allende, “la historia es nuestra y la hacen los pueblos”.

Les diría a todos estos políticos que miraran a Grecia. Syriza abre una ventana de esperanza a los pueblos de Europa. Está claro que van a atravesar muchísimas dificultades, ya que aunque la ilusión sea muy grande, las correlación de fuerzas en política es un factor importantísimo, y el enemigo es muy poderoso. No obstante, la victoria de Tsipras nos hace ver que vale la pena pelear por otro mundo, por otra forma de hacer política que plante cara al modelo hegemónico de Merkel y los mercados. Salvando las distancias, podemos vislumbrar en Grecia lo que puede venir a España, compartiendo con ellos un proyecto de país cuyo eje central sea la soberanía popular frente a los privilegiados que se están lucrando a costa de las mayorías excluidas. Grecia nos ha demostrado que el miedo, cuando delante tiene propuestas sensatas, realistas e inteligentes, puede perder la partida.

Por otro lado es curioso ver como un partido de tradición reformista como el PSOE reniega de las medidas reformistas de Syriza ,Podemos o Izquierda Unida ,lo cual configura una nueva realidad que nos toca hoy vivir. Nos encontramos con una Europa en la que los partidos de tradición más revolucionaria se ven abocados a ser reformistas; dado que la situación a la que nos han traído nuestros gobernantes ha hecho que el reformismo sea revolucionario, reivindicando algo tan básico como pan, trabajo y techo para todos y todas las ciudadanas; mientras que la socialdemocracia habla el mismo idioma que la derecha. No hay más que ver los pactos en Alemania o en la Grecia del PASOK y ND para darse cuenta de que los socialdemócratas se han vendido descaradamente a las élites. En España solamente hay que ver el acuerdo para reformar el Artículo 135 de la Constitución para darse cuenta de que el PSOE rema en la misma dirección que el PP. Los dos partidos del régimen del 78 abogan por un modelo de sociedad en la que imperen los intereses de los poderosos, sin importarles si ese camino queda repleto de personas afectadas por la angustia que conlleva la crisis para los y las de abajo.

Así, el tablero queda bien definido. Hoy tenemos dos opciones claras: por un lado podemos votar al PPSOE, que defiende a las minorías privilegiadas que nos han traído a esta situación de abismo y desesperación absoluta, que se ponen del lado de los grandes banqueros que trajeron esta crisis, que están podridos de corrupción, que usan el poder del estado para oprimirnos, que nos condenan al paro, que nos quitan la sanidad, la educación y los servicios públicos, que se creen jueces para decidir sobre el cuerpo de las mujeres, que sostienen una monarquía inútil y corrompida o que nos hablan de la unidad de la patria mientras llevan su dinero a paraísos fiscales; por otro lado podemos votar a partidos que defienden la soberanía popular, que apuesta por poner la economía y la democracia al servicio de los humildes ya que somos mayoría, que propone lúcidas medidas para formar una España más humana, que abogan por la implicación de la gente corriente en política para que seamos todos y todas los que hagamos un país mejor, que permiten la pelea con los que nos dicen que no se puede hacer política para los de abajo. Yo tengo clara mi decisión, y he de decirle a los políticos que no entienden la formación de nuevos movimientos y partidos populares que somos muchas y muchos los que lo tenemos claro, y que venimos a ganar.

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