En defensa de Belén Esteban

  • Vamos a indignarnos con algo que merezca la pena. Con la alcaldesa del PP a la que Pablo Iglesias suspendió “tres veces por llevar perlitas”, por ejemplo
19 febrero 2015

La peña se indigna porque Belén Esteban se lleva 65000 euros cada semana que pasa en la casa de Gran Hermano, y canaliza esa indignación haciendo comentarios de madre: “Hay que ver, ingenieros en paro o cobrando mil euros y la ordinaria esta llevándose una millonada”, como si Belén Esteban tuviera la culpa de la crisis, de los recortes en I+D o del tapón de licenciados que no es capaz de absorber el mercado laboral. Belén no roba, hace su trabajo, y si gana eso es porque lo genera, como los futbolistas, que tampoco suelen ser ingenieros.

Vamos a indignarnos con algo que merezca la pena. Con la alcaldesa del PP a la que Pablo Iglesias suspendió “tres veces por llevar perlitas”, por ejemplo. La sufrida regidora de Redueña (Madrid), relata en ABC que el líder de Podemos le tenía ojeriza por su look pepero y le hizo la vida imposible, académicamente hablando. Que le tenía manía, en palabras más familiares. Prueba de la injusticia y el despotismo que practicaba Iglesias en la facultad de Políticas es que la hoy licenciada alcaldesa se cambió de profesor y sacó la asignatura a la primera (o sea, a la cuarta).

Dan ganas de abrazarla si no fuera porque tiene Twitter, y una persona con Twitter (o con un lápiz y un papel) enseña más que en tanga:

perlis

El problema menor es que esta mujer sea alcaldesa; el verdadero problema es que esta mujer es licenciada en Políticas por la Universidad Complutense de Madrid. Aquí es donde hay que vaciar la indignación, y no en Belén Esteban.

Se puede ser un genio, un visionario, e incluso ser capaz de mandar cohetes a Marte sin distinguir el infinitivo del imperativo, pero nunca se puede ser licenciado en Políticas ni en nada, ni siquiera bachiller, si se confunden infinitivo e imperativo de la lengua materna, luego todos los profesores de la facultad de Políticas menos Pablo Iglesias están, para mí, bajo sospecha.

Cuántas Perlitas y Perlitos no fabricarán las facultades cada curso, que luego serán alcaldes, docentes, directores de departamento, investigadores, CEO incluso, ahora que está tan de moda eso de vestir de inglés el cargo. Siempre me he preguntado qué pasaría si un día vamos por sorpresa a un colegio a hacer un dictado: ¿cuántos maestros lo clavarían?

Y que la Esteban se lo esté llevando crudo, eh.

P.D. Si os habéis quedado con ganas de saber más de las clases de Pablo Iglesias, este exalumno lo cuenta un poco mejor que la entusiasta redactora de ABC.

 

 

Comparte con tus amigos










Enviar