Casco histórico

  • Cuando reformé la fachada de nuestra casa, hace ya dos décadas, y fui al ayuntamiento a solicitar los preceptivos permisos, me enteré de que habitábamos en pleno casco histórico de La Roda
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03 febrero 2015

Cuando reformé la fachada de nuestra casa, hace ya dos décadas, y fui al ayuntamiento a solicitar los preceptivos permisos, me enteré de que habitábamos en pleno casco histórico de La Roda. ¡Vaya lujo residir en tan noble lugar de la villa!, aunque al mirar a mi alrededor no contemplé mucha historia. He de decir que se trata de la calle Mártires, a la altura del Arca de Noé, donde lo más antiguo que se conserva son los baches que dejaron en el asfalto al hacer la última zanja en la puerta de mi casa.
Lo que venía después ya no me hizo tanta gracia: con motivo de tal honor, la fachada que pretendíamos arreglar, y para la que no había subvención alguna, no podía ser del color que nos viniera en gana, debía lucir un tono claro, para no desentonar con el cuidado centro histórico que nos rodeaba, y sigue rodeando.

Ni que decir tiene que entendí al instante la lógica norma municipal, ya que, a lo largo de los años, La Roda se ha caracterizado por el gran mimo con que siempre se ha conservado nuestro magnífico centro histórico, dando gran importancia a que todas las fachadas tengan la misma línea, el mismo color, la misma estructura, como viene ocurriendo, y a las pruebas me remito, desde tiempos inmemoriales.

Solo hay que ver nuestra emblemática plaza Mayor y compararla con fotos históricas para ver el cariño que se le ha dedicado a la misma, respetando en todas y cada una de sus edificaciones una línea común, dándole el típico aire manchego. Bien es verdad que ha habido ocasiones en que se han derribado fuentes con cincuenta años de antigüedad, pero siempre con el consenso de todos los grupos del consistorio, incluida la oposición. Qué bonito es que todos se pongan de acuerdo en asuntos que no tienen nada que ver con la ideología.

Como vivo en la calle Mártires, donde el tráfico rodado es habitual y el humo de los vehículos que la atraviesan constante, lo mejor para la fachada de mi casa, y por ende para las del resto de la zona, es que sean de un color clarito, y así, con el paso de los años y de los coches, y es lo que creo que pretende el ayuntamiento, poco a poco todos los edificios de esta transitada arteria agarren el mismo tono gris tubo de escape, y garantizar así a la zona una bonita uniformidad.

A un lado de la calle Mártires la fachada tiene que ser clara, al otro lado, al no ser ya casco histórico, la puedes pintar de verde fosforito con motitas naranjas. No seré yo el que diga que no hay que mantener el patrimonio, pero pienso que debería haber un poco más de coherencia con las normas a cumplir. Vamos, que da lo mismo lo horrible que sea mi fachada, lo que desentone con la de mis vecinos, siempre y cuando la pintarrajee de un tono claro.

Con el transcurrir de los años, mi fachada ya ha adoptado la pátina oscura que augurábamos, pero no exactamente la que en un principio deseábamos; vamos, que está hecha una churretosa mierda. Voy a tener que gastarme los cuartos para devolverle el tono claro que tanto agrada en el ayuntamiento, no quiero que me echen a mí la culpa de estropear el esplendoroso equilibrio cromático de mi hermosa calle. Ea, es el peaje que hay que pagar por residir en tan mimado y coqueto lugar.

Ya que van teniendo un tiempo, y se encuentran en pleno casco histórico rodense, voy a pedir a Bellas Artes que declaren patrimonio histórico artístico los baches ubicados en la puerta de mi casa, sí, esos que cada vez que llueve y pasa un coche dejan de marrón chocolate mi ya no tan clara fachada.

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