El más mejor

  • Cristiano celebra los goles en el campo del Elche como si fuera la final del Mundial. Quiero a tíos con la misma pasión para mi empresa
Foto: Jan S0L0
24 octubre 2013

El mejor futbolista que conocieron los tiempos, discípulo aventajado del Mark Lenders de Oliver y Benji, a la décima consiguió marcar frente al Málaga: de penalti (que no fue, por cierto). Antes, nueve disparos a puerta estériles, nueve. Otras cosas se le podrán echar en cara a CR7, pero nunca falta de tenacidad. El esfuerzo y la actitud son los mejores y acaso únicos remedios conocidos para compensar la falta de talento.

A voluntad no hay quien le gane al ahora por lo visto humilde y bajado de revoluciones CR7. Es un workaholic de esos como los de Wall Street, solo que de lo suyo, el fútbol; él no contesta mails a las tres de la mañana pero se mete en calzoncillos en un congelador que está a casi 200 grados bajo cero para mejorar su condición física. No hay color: tiene más mérito lo del congelador que lo de los mails.

Es tanta la voluntad que chorrea este muchacho portugués que celebra los goles de partidos de principios de liga en campos como los del Elche o el Levante como si fueran la final del Mundial. Tiene su mérito, pues no hay que perder de vista que estamos hablando del mejor futbolista del mundo, que juega en el mejor equipo de todos los tiempos habidos y por haber. Ese Cristiano en el campo del Elche, 24 años sin haber asomado por la Primera Division, ese cristiano en el campo del Elche, decía, recién comenzada la Liga, desatado a la carrera golpeándose el pecho nada más hacer el 1-2 de la victoria (de penalti que no fue, por supuesto). Tres puntos en el campo del simpático Elche, mes de septiembre, celebración de final de Mundial. Yo quiero a tíos con la misma pasión para mi empresa.

O si no el día del Levante, mes de octubre, la camiseta fuera para celebrar el 2-3 de la victoria, los músculos prietos, miradme, mala bestia que soy, fuerza de la naturaleza, el mítico estadio Ciudad de Valencia por testigo.

Messi en San Siro antes de ayer, Milán-Barcelona, Liga de Campeones. Pase de Iniesta, control, recorte y sin tiempo ni espacio para armar la pierna, rasita y al palo, gol. Messi se queda en el sitio y señala a Andrés, esperando su abrazo, que luego comparte con otros. Y ya.

Cómo no va a ser Cristiano el más mejor.

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