Que sea para bien

21 octubre 2008

La puesta en marcha del Consejo Escolar de La Roda debe considerarse una buena noticia. Es hora de que alumnos, familiares, profesores y poderes públicos aúnen esfuerzos para garantizar una mejor educación de pequeños y jóvenes. Es hora de que todos remen en el mismo sentido porque está en juego nada menos que el futuro de nuestra sociedad.

El Consejo Escolar debe convertirse en un organismo activo e independiente. Debe ser capaz de plantear y resolver los problemas que, cada dí­a, se encuentran tanto los trabajadores de la enseñanza como los alumnos. Y ha de tener sus puertas abiertas de forma permanente, para que nada se le escape; para que su trabajo sea eficaz. Si degenera en un organismo apático, que se reúne por obligación cuando marcan sus estatutos, la iniciativa habrá fracasado. Como también habrá fracasado si los alumnos no se implican de una forma real y efectiva en este consejo. Su voz debe ser tenida en cuenta, pero para ello tienen que alzarla. De lo contrario, el letargo y el pasotismo que envuelven a cierta parte de la juventud de hoy se convertirán en serios obstáculos para el correcto funcionamiento del nuevo Consejo Escolar.

La independencia es otro de los ingredientes fundamentales para el éxito de esta iniciativa. Está bien que la concejala de Educación, Sonia de la Banda, haya asumido la vicepresidencia del Consejo. Y está bien que PP y PSOE estén representados en el organismo. Pero son los profesores y alumnos quienes, indiscutiblemente, deben asumir en todo momento la iniciativa para plantear propuestas valientes y problemas reales.

El nuevo Consejo Escolar tiene ante sí­ retos formidables para ayudar a mejorar la educación de una juventud que, por cierto, necesita altas dosis de Ciudadaní­a. Y una vez que el engranaje comience a funcionar y se cimienten los valores del respeto, la tolerancia, el pluralismo, la integración, la participación…. Una vez que se empiecen a debatir iniciativas y a resolver problemas, entonces será el momento de plantear otras cosas que chirrí­an al hablar de educación y colegios en La Roda. Porque, ¿cómo se puede explicar a un niño que quien le da nombre a su escuela es el ideólogo de un régimen que asesinó impunemente a miles de ciudadanos españoles? El Consejo Escolar también deberí­a reflexionar sobre eso y exigir, cuanto antes, que el Ayuntamiento cumpla la Ley y retire el nombre de José Antonio Primo de Rivera a un colegio en el que se pretende formar a los niños en valores democráticos. Hay cantidad de rodenses, gente de la cultura y la escuela, que merecen ostentar el honor de dar nombre a un Colegio Público muchí­simo antes que el miserable falangista.

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