Más del 30% de los ejemplares de águila imperial ibérica que hay en España están censados en Castilla La Mancha

09 septiembre 2007

AGENCIAS.- Más del 30% de los ejemplares de águila imperial ibérica que hay en España están censados en Castilla La Mancha. El número de ejemplares de águila imperial ibérica en nuestra región se ha duplicado desde que la Junta de Comunidades inició en los años ochenta distintas actuaciones para la conservación y mejora de esta especie. Actualmente son ya 73 las parejas reproductoras censadas. Los estudios realizados hasta la fecha mediante radioseguimiento para el águila imperial y perdicera confirman que las provincias de Toledo, Ciudad Real y Albacete son esenciales para la conservación de estas especies amenazadas y en peligro de extinción.

Según informa el Gobierno regional en unta nota de prensa, la Consejerí­a de Medio Ambiente y Desarrollo Rural tiene un programa de marcaje y seguimiento de ejemplares de la especie, orientado a profundizar en su conocimiento así­ como en las causas de su mortalidad.
Varios pollos son marcados anualmente para su seguimiento terrestre y, además, desde el año pasado se inició el marcaje de adultos con emisores ví­a satélite.

Este programa suministra una información muy precisa sobre el comportamiento de las grandes águilas y, además, sirve para identificar áreas de campeo y dispersión de los ejemplares jóvenes, delimitar áreas de reproducción y alimentación de adultos territoriales e identificar las causas de mortalidad que afectan a la especie y las zonas donde corren un mayor riesgo.

En 2007 la Consejerí­a de Medio Ambiente y Desarrollo Rural ha realizado una docena de marcajes de águila imperial dentro del Programa de Marcaje y Radioseguimiento.

Además, la Consejerí­a inició en 2006 para el águila perdicera un plan de marcaje similar al del águila imperial, marcándose pollos para el seguimiento terrestre, y este año se ha iniciado el marcaje de adultos para su seguimiento ví­a satélite.

El método de fijación empleado es el arnés, con el mismo emisor colocado en el dorso del ave. La señal emitida por el transmisor colocado en el ave, que permite localizar la posición, coordenadas geográficas y su actividad, es enviada al espacio y captada por los satélites.

Desde ahí­ se reenví­a a las estaciones terrestres de recepción y de éstas se distribuye a los usuarios de los distintos programas de seguimiento, pudiéndose recuperar la información generada las 24 horas del dí­a.

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