La Roda se queda sin Copa

  • El Fundación Globalcaja La Roda planta cara en Granada pero acaba sucumbiendo en la prórroga
  • La ciudad andaluza se convirtió en una fiesta del baloncesto, con cientos de rodenses desplazados para la ocasión
28 enero 2018

Una vez más, el FG La Roda ha vuelto a disputar el partido más importante de su historia, otro más, algo a lo que nos tienen acostumbrados de un tiempo a esta parte. Final de la Copa LEB Plata ante un histórico, que ha jugado varias temporadas en la máxima categoría del baloncesto español, y en un pabellón acorde a la importancia del club y la ciudad a la que representa. Una situación nueva que puede que les haya pesado a los rodenses, que es la primera vez que se veían en un escenario como ese, jugando ante miles de personas en las gradas, la mayoría de ellos hostiles.

La única ventaja con la que partían los chicos de Alejandro González era la ilusión y, tal vez, no partir de favoritos, a pesar de ser el líder actual de LEB Plata. El Covirán Granada tiene una de esas plantillas que se confeccionan pensando únicamente en el ascenso. El FG La Roda tiene un equipo, con mayúsculas, que no fue diseñado para esto pero que, gracias al trabajo de técnico y jugadores, está rindiendo excepcionalmente.

El partido fue una final estándar, donde los que llegan suelen estar más preocupados de no perder que de ganar. Durante la primera mitad, los rodenses fueron un pelín mejores, pero no lo suficiente para irse en el electrónico. Los nervios tenían atenazados a los dos, los fallos y malas decisiones se sucedían de forma continua. 15-14 al final de los primeros diez minutos.

El segundo cuarto sí que fue favorable para el equipo visitante. La Roda defendía bien y a los granadinos les costaba anotar. De hecho, estuvieron más de cinco minutos sin hacerlo. Mientras, los de blanco iban conectando poco a poco y Placide empezaba a entrar en juego. Un triple de Norman Rey sobre la bocina daba la máxima ventaja a los suyos en el descanso, en un partido de muy poca anotación (23-30).

De Cobos se encargaba de igualar de nuevo el choque a la vuelta de los vestuarios, con una canasta y un triple, pero Noguerol recuperaba la ventaja contestando desde la línea de tres. Transcurridos algunos minutos, los de La Roda se empezaron a sentir incómodos en ataque y los fallos, sobre todo desde el perímetro exterior, fueron constantes. Solamente anotaron diez puntos en este cuarto mientras que Wright estaba sentando las bases de su enorme partido (21 puntos, 12 rebotes). Tres puntos para La Roda al final del cuarto con todo todavía por decidir (37-40).

A pesar del tremendo empuje de los más de cinco mil aficionados locales, el partido estaba igualadísimo y ninguno era capaz de escaparse más allá de dos puntos. El FG La Roda encaró el último minuto con una canasta de ventaja y un tiro libre anotado de Anderson, que falló otro (el equipo terminó con un 69% en tiros libres), dejaba tres arriba a los manchegos. Pero en un día aciago desde el perímetro de ambos equipos, el Covirán Granada encontró en el momento decisivo el triple que necesitaba. Quedaban al menos dos posesiones, pero malas elecciones en ataque de ambos empujaron al partido a la prórroga (57-57).

Cuando uno toca el título con la punta de los dedos, la prórroga se suele ver más como un castigo que como una oportunidad. En un último minuto con todo todavía por decidir, los nervios pudieron con los rodenses, que vieron impotentes cómo el sueño de ganar un título se quedaba en eso, un sueño. La Copa se quedaba en Granada (71-63).

Las lágrimas se sucedieron tanto entre los jugadores como entre los cientos de aficionados que se habían desplazado y conquistado Granada durante un fin de semana para recordar. Un fin de semana que pasará a la historia del baloncesto rodense como aquél que su equipo disputó y compitió una final y que solamente perdió por algunos pequeños detalles,  pero en ningún caso por ser peor.

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