15 de marzo, Día del Consumidor

  • Los problemas a los que se enfrenta el consumidor son muy amplios y complejos y, por eso, las OMIC continúan ofertando sus servicios con proximidad a la ciudadanía
Foto: ansesgob
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15 marzo 2017

Hoy 15 de marzo, se celebra el Día Mundial de los Derechos del Consumidor. Días mundiales de diversos temas hay muchos, todos ellos respetables, pero sin duda éste es uno de los que afecta a más ciudadanos, porque, como dijo Kennedy en el discurso que definió este concepto, “Los consumidores son el grupo económico más grande, afectado por casi toda decisión económica privada y pública. No obstante, es el único grupo importante (…) cuyas opiniones a menudo no son escuchadas”.  Un hecho que marcó un hito en la protección de este colectivo tan importante en la sociedad de hoy en día –no olvidemos que consumidores lo somos todos- enunciando por primera vez los derechos básicos que resulta necesario proteger para mantener el equilibrio en este complicado mundo de la sociedad de consumo.

Los avances tecnológicos, la liberalización de mercados, el marketing, las innovaciones en la comercialización de productos y servicios o la publicidad que utiliza técnicas más persuasivas han provocado profundos cambios a la hora de consumir.

Es indudable que el mayor y más fácil acceso a productos y servicios contribuye a nuestro bienestar y calidad de vida, pero éstos cambios también llevan aparejados efectos colaterales que dejan al descubierto la frágil situación del consumidor en un mercado tan agresivo como el actual, especialmente cuando fallan los controles que deberían proteger los derechos básicos a los que Kennedy se refería.

Desde aquella fecha de 1962, la protección y la atención al consumidor se ha hecho realidad en la Administración y en las empresas; proliferan normas, leyes y procedimientos que amparan y protegen los derechos de los consumidores conformando el marco legal en el que se desarrollan la producción y la comercialización de productos y servicios. Se establecen medios que favorecen la atención a los consumidores y que permiten resolver sus quejas y reclamaciones. Aunque todo esto no resulta suficiente ya que el colectivo consumidor se ve afectado reiteradamente por situaciones de abuso que provoca indefensión, especialmente en los sectores básicos del consumo.

Hoy en día los intereses y los problemas a los que se enfrenta el consumidor son muy amplios y complejos. Hoy las cláusulas bancarias abusivas (cláusula suelo, gastos, vencimientos anticipados, etc.) que afectan a millones de españoles por cuantías muy importantes, los problemas de telefonía que tantos quebraderos de cabeza han dado, los suministros de luz y gas, las garantías, el transporte aéreo con sus cancelaciones y retrasos, las auténticas estafas de las ventas domiciliarias especialmente a las personas de más edad, el comercio electrónico por vendedores no siempre responsables o de difusa identificación que en cambio afecta a los más jóvenes y así un largo etcétera, sitúan al Consumidor frente a gigantes con los que enfrentarse no es fácil.

Durante más de treinta años las Oficinas Municipales de Información al Consumidor vienen asesorando y tramitando las demandas de las personas consumidoras haciendo frente al principal obstáculo: la falta de información clara, sencilla, veraz y suficiente a la hora de contratar, adquirir un producto o utilizar un servicio. Durante todos estos años de tantos avances en la legislación y normativa en defensa de consumidores y usuarios, seguimos siendo la parte más débil de la relación de consumo, estamos en desventaja porque no se tiene o no se sabe acceder a la información y a la formación suficiente que nos proporcione el bagaje suficiente y necesario para navegar en este proceloso mar del mundo del consumo.

En las OMIC constatamos día a día lo difícil que resulta al consumidor entender la contratación y facturación del suministro eléctrico, cómo se contratan servicios ofreciendo descuentos ocultando compromisos y condiciones más gravosos. La falta de información del derecho de desistimiento del consumidor en una compra a distancia. Comprobamos cómo se entorpece el derecho de garantía en la adquisición de bienes de naturaleza duradera. El desconocimiento de nuestros derechos para la compra por internet. Cómo se manipulan y se ceden indebidamente los datos personales por parte de empresas promocionando ventas y exigiendo deudas. Constatamos hasta qué punto se desconocen las condiciones que gravan los contratos de la cuenta bancaria, la utilización de tarjetas de crédito o la irreflexiva contratación a distancia de los llamados créditos rápidos o dinero fácil sin ser conscientes de los graves riesgos que comporta, o de la hipoteca que grava la vivienda. Comprobamos también día a día cómo continuamente nos bombardea la publicidad para comprar y contratar a través de la publicidad y noticias en los grandes medios de comunicación.

Las OMIC como servicio público de atención a las personas consumidoras somos el instrumento que, desde un punto de vista público, gratuito y desinteresado, ofrecemos, no solo ayuda, apoyo y comprensión; sino que también recogemos, admitimos y tramitamos las demandas y quejas de miles de personas, desarrollando la función de escuchar, asesorar y orientar sobre sus derechos y obligaciones y de protegerlos en situaciones de inferioridad o indefensión.

A pesar de la crisis y los recortes, las OMIC, continúan de forma dinámica, ofertando sus servicios con proximidad a la ciudadanía que las reconocen como departamentos muy necesarios en la Administración Local, gestionando, cada vez más, un mayor y más complejo número de demandas y atendiendo especialmente a la parte más vulnerable de la población que últimamente ha visto como el consumo de productos y servicios básicos y elementales que garantizaba su bienestar se ha convertido en fuente de numerosos problemas.

Hoy es un buen día para celebrar un gran motivo, hoy debe ser un día con repercusión ciudadana y mediática, pero también de reivindicación y compromiso; aunque los consumidores nos enfrentamos a un sistema injusto e ineficiente y donde prima la individualidad y el consumismo irresponsable, donde probablemente, muchos de nosotros, acabemos siendo víctimas de algún abuso, sabemos que tenemos protección legal a través de leyes, normas y procedimientos que defienden nuestros derechos, que La Administración local y autonómica deben estar en primera línea. La información y atención a las personas consumidoras a través de las OMIC es una responsabilidad pública irrenunciable.

OMIC La Roda

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