Nos vemos

  • Cuando te sientas delante del ordenador y rebuscas un tema al que poderle sacar jugo esa semana y no lo encuentras, es el momento de descansar una temporada
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14 Junio 2016

Cuando te sientas delante del ordenador y rebuscas por la cabeza un tema al que poderle sacar jugo esa semana, cuando compruebas que las ideas no te inundan con la fluidez de los primeros días, cuando verificas que has estrujado al máximo tu cerebro y ya no le sacas ni una gota de imaginación, es el momento de dejarlo descansar una temporada, de utilizarlo en otros menesteres, de, incluso, desconectarlo durante un tiempo.

Durante estos cuatro años que he estado escribiendo estas Gaoneras de los martes algunos de los artículos han provocado sucesos extraños que me han dejado bloqueado durante unos días, como si algún virus hubiera infectado parte de mi disco duro. En algunas ocasiones, las más, fueron para bien, en otras es posible que no midiera las consecuencias de mis actos y fuera un inconsciente, provocando acontecimientos que nunca quise.

Siempre he dicho que mi única intención ha sido el hacer unas risas con las cosas que ocurren en nuestro pueblo y, de vez en cuando, en el resto del país. La verdad es que, sobre todo los políticos, me han puesto las cosas bastante fáciles. Estamos viviendo unos años de transformación del cómodo mundo en el que hasta ahora habían estado anidando los políticos. Nunca se habían destapado tantos casos de corrupción, y no es porque antes no existieran, más bien que ahora, gracias a los medios de comunicación y a algunos jueces, se consigue que algunos salgan a la luz. Y lo que más les jode a los políticos no es el hecho de tener en sus filas a infames corruptos, no, lo que les jode es que los medios de comunicación les den publicidad, que continuamente salgan en la prensa, que sus examigos sean detenidos e introducidos en un furgón policial y que los veamos todos en el telediario de las nueve de la noche. Y encima intentan legislar para que esto no ocurra, para que no nos enteremos. Increíble.

La crítica a las decisiones que toman nuestros gobernantes muchas veces es entendida como un ataque personal. Alguien me dijo una vez que antes de criticar tanto que por qué no mandaba un escrito al ayuntamiento. Ya lo hice una vez hace algunos años y lo comenté en un reciente artículo. Si bien no recibí ninguna contestación por escrito sí que es cierto que uno de los concejales me dijo verbalmente que en breve se solucionaría la cuestión, cosa que nunca ocurrió. En cambio, después de un artículo y un par de fotos se quitaron parte de los bolardos que dificultaban el tránsito de la calle Cervantes. No digo na y lo digo to.

Los medios de comunicación críticos con el poder son necesarios, sobre todo para que este poder no se duerma en los laureles y que, además de todos aquellos que les aplauden constantemente, sepan que hay cosas que, según la opinión de algunos, se están haciendo mal. Son escasos los medios de comunicación locales críticos con el gobierno municipal, el principal es este desde el que os escribo, la mayoría absoluta no solo reina en el consistorio. Por otro lado, he de decir que no siempre he estado de acuerdo con algunos de los artículos que ha publicado este periódico. Hemos de ser críticos para que nuestros políticos no se duerman en los laureles, pero, como dirían los cursis, hagamos crítica constructiva.

Pero los artículos que más me ha comentado la gente han sido aquellos relativos a mi vida personal, en los que hablo de mi relación, sobre todo, con mis hijos. Confieso que algunos van un pelín adornados para que la rutina diaria tenga algo más de gracia, pues la realidad es demasiado aburrida. Del que más me han hablado es del artículo “Me separo de mi mujer”: ¡todavía hay gente que me para por la calle y me pregunta que si es verdad que me había separado! Una de las cosas que he aprendido escribiendo en el Crónica es que un titular impactante es fundamental, aunque también he comprobado que muchos no leen más allá de dicho titular.

Si reposo el cerebro y recupero las ideas es posible que, como los malos estudiantes, nos veamos en septiembre. Me lo tengo que pensar. Mientras, estaremos por las terrazas tomando unas cervecitas, que es lo que apetece en esta época del año, y no encerrado en casa estrujándome la cabeza.

Nos vemos.

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