Ahora es cuando. No va más

  • Reflexión sobre una nueva derrota de Albacete Balompié, esta vez ante el Girona (0-3), y el empate de La Roda ante el Mensajero (1-1)
25 abril 2016

Ahora es cuando. Ya no hay espacio para el error. Sólo queda un cargador, siete disparos y por lo menos cinco han de ir al centro de la diana. Demasiado fogueo en una temporada que no da para que nadie se sienta orgulloso precisamente. Llegará el momento en el que analizaremos detenidamente en qué se ha errado, ahora no caben reproches ni lamentos. Que el Alba se quede en la Liga Profesional de fútbol depende en gran parte de los designios divinos, pero los que transitamos por este mundo también tenemos algo que hacer, muy poco eso sí, pero algo. Estar unidos y alentar con nuestro ánimo el último intento de unos chavales tocados por la maldita varita del hada mala del bosque oscuro en el que andamos medio perdidos. Encontrar la salida es desde ahora nuestro único objetivo. Nuestra preocupación más pesarosa.

No nos vamos a detener mucho, por lo tanto, en analizar por qué el tal Sagués Oscoz, vio penalti en el piscinazo infame de Mata, que trajo como sobrecoste añadido y lógico la expulsión de un Núñez que después de disculpó en sala de prensa. ¿Disculpas por qué, Miguel? Si no fue penalti, no hay más historia que la de otro árbitro inepto que se equivoca con pasmosa facilidad, siempre en contra del más débil. Disculpas por la manía persecutoria, pero son ya demasiadas casualidades y uno se harta. Vamos, que estoy hasta los mismísimos.

Lo que vino después fue un querer y no poder frente a un rival bien rodado, con fundamentos de sobra para optar a los puestos de arriba. Los de Ferrando se sobrepusieron al puñetazo inicial y demostraron casta y vergüenza, pero no les dio para igualar el marcador. Y cuando salieron, tras el descanso, de nuevo otro derechazo al mentón, esta vez no fue por un error ajeno. Eligió mal Mario Ortiz, central de emergencia tras lo de Núñez, y regaló un balón que terminaría por aprovechar Mata para matar cualquier atisbo de esperanza. Quedaba muchísimo por jugar y nada de fe. Ni la teníamos en la grada, ni, lo que es peor aunque comprensible, la tenían los futbolistas sobre el césped.

Siete partidos, cinco victorias. Si nos fiamos de las estadísticas, estamos listos. De momento, sin más dilación, hay que ganar en Elche. ¿Que es muy difícil? , pues claro. ¿Es posible? Sin lugar a dudas. Pues a eso me agarro yo. Y a la Virgen de los Llanos. Y a la de los Remedios. Y…

Empate de La Roda

Si cuando llegamos al primer cuarto de hora, allá en la Isla Bonita, en el Silvestre Carrillo de Santa Cruz de La Palma, nos llegan a decir que íbamos a terminar empatados, sinceramente, no lo hubiéramos creído de ninguna manera. ¡Qué vendaval! Por la derecha, por la izquierda, por arriba, por abajo… Necesitábamos un tiempo muerto para revivir. Para resollar.

Pero poco a poco, como se hacen las cosas importantes, nos fuimos despojando del miedo a terminar cayéndonos al mar. Dimos un aviso con Alberto Oca, luego otro con Adrien Goñi… Y así, ellos se fueron dando cuenta de que no iba a ser tan fácil. Tanto, que decidieron no inmolarse de tanto ir y venir a los predios de Arellano. Vamos a no perder la ventaja, dirían, que para nosotros también son muy importantes los puntos. Y nos dejaron hacer.

La cuestión es que se acababa el tiempo y aquello seguía igual. Ganaban ellos, lo intentábamos nosotros. Estábamos en esas, cuando llegó Chakla, tan denostado otras veces, y se marcó un jugadón que acabó en las botas de Megías, pasaporte previo a las redes del rival, casi siempre. Era el minuto 89. La victoria hubiera sido definitiva, pero, vistas las cosas, un empate nos sabe a gloria. El objetivo, aunque cada vez más cerca, todavía hay que pelearlo. En ello estamos.

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