En abril, cuentas mil

  • Reflexión sobre la victoria de La Roda ante el Portugalete (1-0) y la derrota del Alba contra el Alavés (0-1)
04 Abril 2016

No empezamos mal el domingo. Buena mañana de sol, partidito de fútbol, vermut y paella con la familia. La cuestión, intermedia, era saber si se nos iba a atragantar el aperitivo y si nos iba a quedar gana de arroz. Tanto nos afecta el fútbol, ya lo saben.

La Roda C.F. se jugaba más de tres puntos, el Portugalete, también. Los vascos venían de ganar a un Talavera que apuntaba recuperación y sabían que de perder en La Roda, enterrarían muchas de sus posibilidades de salvación. Los rojillos, después del chasco en Gernika, tenían cifradas muchas de sus esperanzas de permanencia en una victoria frente a los del pueblo de Julen Guerrero. Y ganaron. Ganaron de aquella manera, pero nos vale casi igual. El fútbol que vimos en el Municipal fue de los que hay que grabar en vídeo para después pegarle fuego a la cinta, bueno al DVD, que uno también se va reciclando. El intercambio de despropósitos lo solventó Megías cabeceando un buen centro de Javi Bolo.

Los intentos postreros de los portugalujos en busca del gol que les evitara la derrota se toparon con Arellano y con su propia incapacidad. El reloj hizo el resto. Al final, nos marchamos a casa felices y contentos; conseguimos el objetivo, por encima de la estética. A estas alturas sólo vale ganar.

Otra derrota del Alba

Con esa intención cogimos el coche, por la tarde, y nos fuimos a Albacete. Había que ganar. Pero he de confesarles que el viaje no fue muy placentero entre retortijón y retortijón. Se juntaban dos cosas, por una parte que el visitante era el segundo de la clasificación y podía terminar el día siendo el primero. Por otra, que no terminamos de ver a un equipo, el nuestro, convenientemente asentado, a pesar del cambio en el banquillo. Somos más prácticos e igual de resolutivos, esto es, casi nada.

Las sospechas se fundaron definitivamente cuando, con el transcurso del tiempo, comprobamos que para hincarle el diente al Deportivo Alavés, se han de poner más argumentos sobre el tapete verde. Los de Bordalás no juegan bonito pero saben a lo que juegan; no destilan excelencia pero defienden como nadie, bien estructurados, cada cual en su sitio, todos solidarios… Para atacar un fortín de esta naturaleza, se ha de tirar de unas virtudes que, desgraciadamente, no tenemos. Primero hay que generar, inventarse los espacios, en la zona de tres cuartos; luego, cuando se encuentren los espacios, hay que aprovecharlos. Ni ocurrió lo uno, ni lo otro.

Para ser justos, hay que reconocer que el Albacete Balompié no fue inferior a su rival, ocurrió que unos van arriba y otros abajo y eso, amigos, confiere un diferencial que suele resultar definitivo. Los que transitan por la gloria, encuentran petróleo al primer intento; a los que nos movemos en las profundidades, se nos cae la persiana encima de la cabeza cuando intentamos subirla para que nos entre ese rayo de esperanza que tanto necesitamos. Todo lo que es susceptible de empeorar, empeora. Eso lo dijo no sé quién y llevaba razón.

Decíamos que la permanencia pasaba por hacerse fuertes en casa y casi a las primeras de cambio nos cargamos el enunciado. La cuestión es que eso ya no tiene remedio y que ahora lo que toca es ganar fuera lo que nos hemos dejado en nuestro campo. Dos opciones seguidas tiene el equipo de César Ferrando y ninguna fácil. El domingo próximo en Córdoba, ocho días después en Tenerife. Me conformo con cuatro puntos.

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