Nada, que no…

  • Reflexión sobre las derrotas de La Roda CF y el Albacete Balompié en sus respectivos partidos
28 Marzo 2016

A vueltas con el sufrimiento tras la semana de pasión. Y de resurrección, nada de nada. Si hace ocho días nos las prometíamos felices, la cruda realidad nos ha vuelto a depositar en nuestro peculiar purgatorio, a un paso de freírnos vivos en las calderas de Pedro Botero.

El Jueves Santo llegó con la penitencia a cuestas. La expedición rojilla se metió la paliza de viaje hasta el corazón de Euskadi, con el tiempo justo para calzarse las botas, jugar, perder y regresar por donde llegó. No sé si fue por el largo trecho recorrido o por la falta de fe que nos sobreviene cuando jugamos fuera del Municipal, lo cierto es que, nos cuentan, que el partido fue casi un coser y cantar para los guernikeses, con lo bien que nos hubiera venido un refrendo de la victoria frente al Barakaldo. La derrota del Rayo Majadahonda nos alivia la angustia y la imparable racha del Mensajero, cada vez que juega en su isla, nos aprieta la soga de una clasificación que no termina de alojarnos con placidez. Este domingo que viene, nos visita el Portugalete, tercer vizcaíno consecutivo, un equipo con muchísimos problemas clasificatorios, con el Getafe B, principales candidatos al descenso a los avernos. A priori, buena oportunidad para volver a sumar. Ya les contaremos.

El Alba cae en Lugo

El domingo no resultó propicio para certificar el amago de resurrección apuntado frente a Osasuna. Y la ocasión se me antojaba propicia. El Lugo es un equipo sin demasiadas aspiraciones y sin ninguna urgencia. Bueno, lo de las aspiraciones, después de ganarnos, hay que ponerlo en cuarentena porque con los tres puntos de ayer, se han colocado a otros tantos de los puestos que dan derecho a jugar la liguilla de ascenso. El campo, Anxo Carro, no es precisamente de los más concurridos de la categoría, aunque los pocos que van, aprietan.

El partido tuvo dos lecturas. La positiva, que dimos otra imagen distinta a la habitual últimamente fuera del Carlos Belmonte. El equipo hizo tantos méritos o más que su rival, al que superó durante gran parte del encuentro. Solamente la falta de puntería y algún error puntual, terminaron por inclinar la balanza a favor de un C.D. Lugo que tiene dos diablos arriba: Caballero y Pereira, casualmente los autores de los goles. La negativa, que hemos vuelto a perder, disculpen la obviedad y no es tanto por la ausencia de puntos conseguidos, que ya es muchísimo, sino por la imperiosa necesidad que teníamos, que seguimos teniendo, de desacostumbrarnos a perder. Urgía poner un torniquete a la hemorragia de derrotas en la que andábamos sumidos y la victoria frente a los navarros nos debería haber supuesto el tan ansiado punto de inflexión que tire de nuestra triste gráfica hacia arriba.

Siempre que se pierde, y nosotros sabemos de qué va esto, se buscan denodadamente los consuelos del pobre, que nos solemos agarrar a lo de podía haber sido peor; de manera que nos vamos a aliviar del lunes pensando que perdió el Huesca y la Ponferradina y empataron Almería y Mallorca, que son, desgraciadamente, nuestras únicas posibilidades de salvación, que los demás quedan muy lejos. Los demás de por arriba, digo, porque tampoco conviene perder de vista lo que viene por abajo.

Los próximos rivales, Alavés y Córdoba, no son los más propicios para el inicio de una recuperación que debería ser definitiva, pero en esta categoría cualquiera gana a cualquiera y eso nos debería servir para no perder una moral imprescindible, que nos haga abordar estos últimos partidos con el ánimo y la determinación de quien se lo está jugando todo.

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