Otras cinco o seis expresiones para sonar como un nativo de La Roda

  • Cinco o seis nada más: a ver si te van a tener que poner un braguero
Foto: Hécor S. Marqueño
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19 marzo 2015

Para venir a vendimiar no andáis tan listos como para el husmeo y las chuminás, eh, pájaros: menuda topera liasteis la otra mañana con las siete expresiones para sonar como un nativo de La Roda, que casi roscáis el contador de las visitas del periódico. Estáis nada más que al galgeo de los miguelitos y a fumaros en la Carpa de la Gota y a las tontás de nuestra forma de hablar para espiscaros de risa. Más vale que os atirarais a los libros con las mismas ganas.

Si has sido capaz de leer hasta aquí sin dificultad, ¡enhorabuena!: el párrafo anterior cabalga entre el advanced y el profiency rodense, lo que significa que te manejas con soltura en la comprensión del idioma. Claro que no es lo mismo hablarlo: ni te sale aspirar las eses, ni terminar las palabras en ‘-ao’ ni en ‘-ismo’ ni usas de forma activa las expresiones autóctonas que tanto te entusiasman. No te agobies: con acordarte de decir “muchismo” todas las veces y con aprenderte el puñado de expresiones de la semana pasada y estas que vienen a continuación, lo que decíamos la otra vez: que si no nativo-nativo, al menos vas a sonar como el nieto valenciano de alguien de las Cávilas. Hala, aplícate:

Eufemismos

Le gusta una goteja. Si se dice de alguien que le gusta una goteja se están diciendo dos cosas: 1) que tiene una desmedida afición por el Sol y Sombra, el vino de Ortega, los tercios de Mahou y todo lo que se pueda mezclar con Coca-Cola, Fanta y tónica; y 2) que se le quiere. Si le gusta una goteja es porque es buen padre de familia, buen hijo y trabajador; si no es nada de esto no le gusta una goteja: es un borracho y un perdío. Lo vemos con un ejemplo:

SUEGRA 1: Mi yerno es bueno, servicial, un lobo para trabajar, ordenado… Lo único, que le gusta una goteja.

SUEGRA 2: Mi yerno es más borde que la grama, perro, adanaco… Y encima le gusta el mame.

Cuando el de la goteja se pide un café o un limón granizado (por equivocación u obligado por el contexto social) lo más seguro es que le diga al camarero con más o menos tiento: “Échale un chorreón”. ¿Es o no es para quererlo?

Roscar el pico. Cuando se rosca un tapón, o una tuerca o un tornillo, ya no valen: pues lo mismo pasa con las personas cuando roscan el pico, aunque no tengan pico. Si durante tu estancia en La Roda alguien te dice que Fulano o Mengano ha roscado el pico, aprovecha para decirle: “Entonces tendrás que subir al muerto a dar la cabezá”. Tu interlocutor llegará a dudar de si no hiciste al menos hasta sexto de EGB en La Báscula o en el Tomás, de nativo que vas a sonar.

Neologismo

Los máscaros. No se sabe en qué punto de la evolución del habla de La Roda el sustantivo femenino ‘máscara’ perdió su última ‘a’ para travestirse en masculino con o de ‘ojete’, ni en qué momento ‘máscaro’ valía ya no sólo para designar a alguien disfrazado de carnaval sino también a un nazareno. Así suena el neologismo en una situación real: en la Semana Santa de La Roda, declarada de Interés Turístico Regional, se visten unos mil máscaros. Cuando padre o madre entran en casa a media tarde y anuncian que “ya se ven máscaros por la calle”, es la hoja del calendario la que deshace la ambigüedad del significado.

Vocabulario gastronómico

Guarra. Aquí en La Roda se puede entrar a la carnicería y decirle a la carnicera “guarra” sin peligro de que el marido te cuelgue en un gancho por el lomo; al contrario, la carnicera muy amablemente colocará una cantidad indeterminada de eso que tú llamas chistorra sobre papel de estraza, que a su vez colocará sobre el platillo del peso para a continuación decir, mientras teclea el precio de la chistorra: “Algo más”. A John Lennon se le hubieran saltado las lágrimas de haber podido experimentar tal demostración de tolerancia y paz*.

Y ya si pides también un poquito forro y una poquita corá “para hacerla con ajos”, puede que hasta el carnicero te fíe.

Audio no disponible.

*Nota importante: fuera de la carnicería y lejos de una parrilla o una sartén, el sustantivo ‘guarra’ recupera su significado universal.

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