Vuelta a las andadas

  • La Roda tira por la borda el botín cosechado en Murcia hace una semana
  • Victoria de cuatro puntos para el equipo lorquino
  • Los de Mario Simón firman su peor partido de la temporada
16 marzo 2015
LA RODA CF
0
LA HOYA LORCA
1
LA RODA CF
Salcedo; Pablo, Héctor, Garrido, Ramón; Iván Rubio (Marcos Mauro, 78'), Javilillo, Espínola (Guti, 65'), Dani, Adrien y Adeba (Fran Piera, 58').
LA HOYA LORCA
Raúl Moreno; Marcos Pérez, Alcántara, Antonio López, Pina; Pardo, Joselu (Jaime Paredes, 71'), David Cuerva, Sergio Ortiz (Juan Hernández, 89'); Alex Bernal e Ibrahim (Antonio Pino, 89').
ÁRBITRO
Miguel Boch Domench (valenciano). Mostró tarjetas amarillas a los locales Adeba, Dani, Javilillo y Marcos Mauro. Por parte visitante vieron la amonestación Marcos Pérez, Antonio López, Alcántara, Pina y Alex Bernal.
INCIDENCIAS
500 espectadores en el Municipal de La Roda.

Tengo que reconocer que llevo un rato grande tratando de buscar una explicación al partidito que se han marcado hoy los jugadores y técnico de La Roda CF y he de confesar que, por más que lo intento, siento que no soy capaz de discernir qué demonios ha podido ocurrir para que los tres puntos en litigio hayan volado destino Lorca y no se hayan quedado aquí.

Pero en un momento de sensata lucidez y divina clarividencia convengo conmigo mismo en sentenciar que, sencillamente, no lo hemos merecido. Y no lo hemos merecido porque La Hoya Lorca, sin hacer el partido de su vida, ha sido claramente superior a un sorprendentemente desmotivado equipo rojillo.

La inesperada y no menos contundente victoria de la semana pasada en la vieja Condomina parecía el revulsivo necesario para el despegue definitivo de los pupilos de Mario Simón hacia zonas más confortables de la clasificación desde las que poder gestionar de manera más tranquila las directrices de la salvación.

Una victoria hoy habría supuesto un paso de gigante hacia la permanencia al tratarse de un choque ante un rival directísimo al que se podría haber adelantado en la tabla e incluso haberle ganado el golaverage particular. Motivos más que suficientes para haber afrontado el partido como una final. Pero no ha sido así.

El conjunto rodense ha regalado los primeros cuarenta y cinco minutos a su oponente en los que le ha faltado intensidad y en los que no ha mostrado la actitud necesaria para afrontar un partido de estas características.

Una buena disposición de los jugadores sobre el césped y una ligerísima presión sobre el rival bastaron como simple argumento para desarmar a un conjunto local sin alma y sin ideas.

Con estos ingredientes que La Hoya Lorca diera con la tecla del gol era cuestión de tiempo ya que sólo existía un equipo sobre el terreno de juego y además se estaba aprovechando de la tremenda empanada de su rival.

Joselu fue el encargado de enseñar el camino a sus compañeros con un disparo que se estrelló en la cepa del poste y Antonio López dio el primer aviso con un remate de cabeza que atrapó Salcedo sin muchos problemas.

Con el conjunto lorquino en plan dominador y volcado sobre el área local el gol de Antonio López no pilló a nadie de sorpresa y sirvió para dar carpetazo a una primera parte que acabó con el único disparo a puerta de los rojillos por medio de Dani López.

SEGUNDA PARTE

Con la esperanza de una lógica y necesaria reacción comenzó el segundo acto en el que los pupilos de Mario Simón parecieron saltar al verde con nuevos ánimos y fuerzas renovadas, forzando varios saques de esquina en los primeros minutos de juego y mostrando una actitud diferente a la exhibida en la primera mitad.

La reacción era evidente aunque nunca llegara a materializarse y por momentos la grada llegó a soñar con la posibilidad de una heroica remontada pero lo cierto es que el conjunto murciano siempre mantuvo el tipo y contuvo sin excesivos problemas las estériles acometidas rojillas.

Joselu tuvo en sus botas la sentencia definitiva tras una falta de entendimiento de los centrales pero su disparo se topó con un Salcedo acertado.

El inexorable paso de los minutos fue mermando poco a poco la quebradiza fe de los locales en sus posibilidades y ni los cambios realizados por un nada afortunado Mario Simón ni sus discutibles decisiones de emergencia -Marcos Mauro y Garrido jugaron durante bastantes minutos como pareja atacante- sirvieron para revertir una situación que, ya desde los primeros instantes, pareció estar abocada a una triste y dolorosa resolución.

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