Chapuzas Manolo y Benito S.A.

  • La Roda atesora un triste historial de infraestructuras millonarias que duran menos que un electrodoméstico de marca blanca
10 Marzo 2015

Resulta inaudito que una fuente de más de 150.000 euros tenga que ser derribada a los seis años, que una escultura en una remodelación de 180.000 euros sea retirada apenas unas horas después de haber sido colocada, que la arena de un parque de 800.000 euros haya que cambiarla a los cinco años o que el arreglo de una calle de más de 600.000 euros necesite de retoques a los dos meses de haber sido inaugurada. Todo eso ha ocurrido en La Roda pese a las muchas presiones de algunos para intentar ocultarlo. La chapuza de la calle Cervantes es solo el penúltimo capítulo de un penoso historial de infraestructuras fallidas que han sufrido (y pagado) los rodenses, y que muestran en toda su crudeza la incapacidad absoluta de este equipo de Gobierno, también de sus antecesores, para administrar los recursos de todos. La Roda parece atrapada en un capítulo de aquellos de Manolo y Benito. Reímos por no llorar.

De igual forma, resulta inaudita la justificación del vicepresidente de la Diputación Provincial, Constantino Berruga, a los fallos de planificación en el arreglo de la calle Cervantes: dice que hay “problemas que en un proyecto no pueden visualizarse”. ¿Qué no podía “visualizarse” en este proyecto, la anchura de la calle, el número de bolardos que había que colocar?

Quizá previendo que esta explicación podía no resultar demasiado convincente –hasta él mismo se ha dado cuenta de que ya nadie le cree– Berruga, en su cuenta de Facebook, señala con el dedo a “quien elabora el proyecto” para salvaguardar a la institución provincial del fiasco de las obras de la calle Cervantes. Es cierto que los políticos no son los ingenieros de caminos que trazan vías y calculan peraltes, pero sí son los últimos responsables del resultado final de las obras que pagan con los impuestos de todos los ciudadanos. Cuando un equipo de fútbol cosecha malos resultados se destituye al entrenador y se piden explicaciones al presidente del club por haber dado el visto bueno al fichaje de ese entrenador.

Por mucho que Constantino Berruga insista en sus burdas tácticas de descalificación –¿se acuerdan de cuando negaba cualquier problema con la Policía Local acusando a los periodistas de inventarse historias?–, por mucho que insista, los que hacen CRÓNICA DE LA RODA no “disfrutan de manera reiterada vilipendiando al equipo de Gobierno”; tampoco buscan vilipendiar a nadie los múltiples ciudadanos que, por fin, han perdido el miedo a criticar a la camarilla que ha gobernado La Roda en los últimos 30 años. Todos, más bien, asisten atónitos al lamentable espectáculo de incapacidad de nuestros políticos y sufren las consecuencias en sus calles y, sobre todo, en sus bolsillos.

Lo más desolador, sin embargo, no es constatar que al frente del Ayuntamiento haya un alcalde manifiestamente limitado para tareas de gestión y a su derecha un tipo oscuro, intoxicador profesional; lo peor de todo es que seguirán ahí por ausencia de una alternativa política seria.

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