¡Que llegan las elecciones!

  • El que esta última rebaja de tasas tenga lugar el mismo año en que se van a celebrar elecciones es pura coincidencia, como la lluvia que siempre acompaña al circo cuando este aparece por La Roda
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18 noviembre 2014

Ya tengo claro a quién voy a votar en las próximas elecciones municipales: al actual equipo de gobierno. Es impresionante lo bien que lo deben haber hecho durante los últimos años, pues de tener una gran deuda municipal hemos pasado en poco tiempo a disfrutar de unas saneadas arcas consistoriales. Por lo menos eso es lo que deduzco de lo que nos contó Constantino Berruga en la rueda de prensa que recogió este periódico. Nuestro concejal de Hacienda, para compensar que este otoño no ha sido muy frío, nos regala ahora una fresca congelación, pero no de temperaturas, sino de tasas municipales que a mí, personalmente, me deja helado y deslumbrado.

Si ahora se pueden bajar unos impuestos que antes se habían subido, la única explicación posible es que ya pagamos la deuda. Bueno, hay otra: que pretendan comprar nuestro voto con cuatro duros. Pero no la veo factible, no me cabe en la cabeza que nuestros políticos sean tan tontos como para llegar a pensar que nosotros podamos ser tan tontos como para cambiar nuestro voto por este motivo. Hombre, si además le devuelven al parque su aspecto anterior, rehacen las viejas fuentes…

Rajoy hizo algo parecido antes del verano: nos comunicó que a primeros del año que viene nuestros lindos ojitos verían una “gran” disminución de nuestro IRPF; aunque para alguien que las toneladas de chapapote eran simplemente unos hilitos de plastilina en estiramiento vertical, no me parece que sepa ponderar en su justa medida el adverbio “gran”. Pero no seamos desconfiados, el que esta rebaja de impuestos tenga lugar el mismo año en que se van a celebrar elecciones municipales, autonómicas y generales es pura coincidencia; como la lluvia que siempre acompaña al circo cuando este aparece por La Roda.

La técnica utilizada por nuestros políticos para llevar a cabo estas sustanciales rebajas de impuestos y tasas son de una ingeniería financiera muy complicada y difícil de comprender, sobre todo para aquellos que no estamos muy puestos en economía, pero he consultado a grandes expertos en el tema financiero y me lo han explicado con palabras que todos podemos llegar a entender: no hay elecciones, suben impuestos; llegan las urnas, bajan impuestos. A que lo habéis entendido.

Se acerca la Navidad. Lo sabemos porque ya empezamos a vislumbrar por la tele la campaña del Corte Inglés, se ha estrenado el lacrimógeno anuncio de la lotería (por lo menos el del año pasado nos hizo reír un rato) y las tiendas se colman de turrones, mazapanes y mantecados; pues del mismo modo, la proximidad de unas elecciones siempre llega precedida de una rebaja en los impuestos. Huele a Navidad, y a elecciones.

Para lograr la felicidad completa solo nos falta que la oposición también nos proponga una rebaja de tasas si son ellos los que consiguen en propiedad la poltrona por cuatro años. Debería haber elecciones todos los meses pares, y los impares, también.

Estoy redactando mi carta a los Reyes Magos, este año solo quiero una cosa: que los políticos no nos cuenten milongas, que no nos traten como a niños, que no nos hagan creer lo que no es, que no se enzarcen en peleas que no van a ningún lado, que no creen problemas donde no los hay, que…. Bueno, vale, son en realidad muchas cosas, pero se pueden resumir en una sola: que no nos tomen por tontos. No se lo he puesto fácil a Sus Majestades. Mejor me voy a conformar, como todos los años, con un frasco de colonia, pero que no sea Brumel, por favor.

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