Victoria reparadora

  • Los rojillos vencen a un rival directo (3-2) y suman su segunda victoria de la temporada
  • Gran partido de Jorgito, autor de dos goles
  • La UD Melilla luchó hasta el final por no salir derrotada
  • FOTOGALERÍA: La Roda CF 3-2 Melilla
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03 noviembre 2014
La Roda CF
3
UD Melilla
2
La Roda CF
Salcedo, Pablo García, Mauri, Garrido, Marcos Mauro, Abel, Javilillo, Espínola, Samu (Fran Adeva, 78)), Iván Rubio (Ramón, 65) y Jorgito (Sevilla, 88).
UD Melilla
Jesús Romero, Juanjo (Koeman, 72), Amarito, Richi, Mahanan (Sufian, 60), Nando, Guille Roldán, David Sánchez, Pedro Conde, Pedro Bolaños y Nacho Aznar (Chota, 60).
ÁRBITRO
Caparrós Hernández (colegio valenciano).
INCIDENCIAS
Unos 700 espectadores en el Municipal en una soleada mañana.

Está claro. Lo sabemos desde que empezó esta historia pero es que no me acostumbro a este sempiterno sufrimiento al que nos tienen sometidos los jugadores rojillos semana tras semana.
Tras el doble descalabro murciano de los de Mario Simón, arribaba al Municipal una Unión Deportiva Melilla tan necesitada de puntos como el propio conjunto rodense. Último y penúltimo, enfrentados, a cara de perro, en un duelo por la salvación a falta de 28 jornadas. Casi nada.

Susto inicial

Esos primeros minutos de tanteo que supuestamente transcurren en un choque de estas características se los saltó a la torera un Melilla que a punto estuvo de aprovechar la caraja de los jugadores rojillos en los primeros instantes del partido para tomar la delantera en el marcador pero ni Nacho Aznar ni posteriormente David Sánchez anduvieron acertados en sus respectivas acciones.

Esta efervescencia visitante se disipó como una gaseosa y el partido entró en una fase de pacto de no agresión que nos llevó hasta casi la media hora de juego.

La Roda, aletargada hasta entonces, comenzó a dar signos de vida con la irrupción en el partido de Jorgito y Javilillo, pero fue Amarito el que terminó por despertar a todo el mundo tras un centro-chut que salió lamiendo la escuadra izquierda de la portería defendida por Salcedo.

El conjunto rojillo no terminaba de adaptarse al juego que le proponía su rival y las llegadas al área visitante eran cada vez más espaciadas aunque en una de ellas Abel Suárez, y en una situación relativamente cómoda, estuvo cerca de batir a Jesús pero su disparo se marchó ligeramente desviado.

Otro susto y golazo

Poco antes de finalizar la primera parte el conjunto norteafricano gozó de una inmejorable oportunidad para adelantarse en el electrónico, producto de una cesión de la defensa rodense hacia su portero en la que la espalda de Pedro Conde desvió el esférico un palmo por encima de la portería tras el intento de despeje de Salcedo.

Pero el primer tiempo aún tenía reservada una de esas acciones que hacen que merezca la pena pagar una entrada por ver ciertas cosas, como el espectacular gol de Jorgito, a la media vuelta, desde casi treinta metros y queriendo poner el balón ahí, precisamente ahí, en toda la escuadra, con un disparo cargado de efecto y, si me lo permiten, de muy mala leche al alcance de muy pocos jugadores.

SEGUNDA PARTE

La segunda parte comenzó con un regalo. El colegiado del encuentro decidió que el Melilla fuera el receptor del mismo y le otorgó la posibilidad de empatar el partido merced a un penalti inexistente que David Sánchez se encargó de transformar.

La Roda reaccionó con rapidez al gol visitante y en una falta lateral botada por Espínola encontró la cabeza de Marcos Mauro para deshacer la igualada.
El conjunto visitante intentaba aprovechar las jugadas a balón parado para empatar el partido y en una de ellas Pedro Conde hizo tambalear la portería de Salcedo con un violento disparo al larguero.

Gol fantasma no concedido

Con la portería local todavía temblorosa, el peligro se trasladó al área visitante, y con él la polémica, al no conceder Caparrós Hernández un más que posible gol después de que el balón diera en el larguero y botara por los límites de la línea de gol.

Con el final del partido en el horizonte el encuentro comenzó a tornarse algo más brusco y así el trencilla se vio obligado a expulsar, por doble amarilla, a Guille Roldán.

El Melilla, en inferioridad numérica y con el marcador adverso, adelantó líneas en busca de un empate que le reportase al menos un punto pero ocurrió que se encontró con otro gol en contra por obra y gracia del contraataque rojillo, llevado a la perfección por Javilillo y culminado con maestría por Jorgito.

La expulsión posterior de Ramón por doble amarilla y el postrero gol de Chota con el encuentro más que acabado quedan en el anecdotario de un partido que debe servir a los pupilos de Mario Simón para afianzarse en sus posibilidades de abandonar cuanto antes las posiciones de descenso.

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