VUELVE CRÓNICA DE LA RODA

Un pésimo alcalde sin alternativa

  • Comienza un curso político que difícilmente deparará sorpresas, más allá de las que, por su torpeza, ofrezca el equipo de Gobierno
08 septiembre 2014

Ocho meses. Es el tiempo que debe transcurrir hasta que los rodenses sean citados de nuevo a las urnas para elegir la composición de su ayuntamiento y del parlamento autonómico de Castilla-La Mancha. Se avecina un tiempo apasionante y, tememos, estridente: meses de declaraciones huecas y demagogas e intentos, desde todos los frentes, de confundir a una ciudadanía cada vez más cansada de políticos mediocres que más que solucionar problemas los crean y alimentan.

En los últimos meses se ha disparado el número de ciudadanos que ya no creen en promesas. Pero, al contrario de lo que muchos suponían, ese distanciamiento no se ha traducido en un aumento de la abstención, sino en el surgimiento -con una fuerza extraordinaria- de nuevas formaciones que, sin embargo, parece que tardarán aún en llegar a La Roda. Y eso que aquí son mucho más necesarias que en el ámbito nacional, si cabe.

Pocos rodenses cuestionan la idea de que urge una profunda regeneración de la vida pública de nuestro pueblo. Es necesario que la camarilla que ha gobernado La Roda en las últimas tres décadas -sí, casi 30 años- se marche a su casa. Nuestros gobernantes, y especialmente el alcalde Vicente Aroca y su ideólogo en la sombra, Constantino Berruga, han demostrado ser unos pésimos gestores de los recursos comunes, unos políticos manirrotos que han endeudado hasta niveles alarmantes a la administración local sin que el ciudadano de la calle pueda percibir dónde ha ido el dinero. Pero no sólo eso: su forma de entender la vida pública está manchando el nombre de La Roda en toda España.

Los miguelitos nos pusieron en el mapa, nuestros deportistas nos hacen una publicidad impagable con sus triunfos nacionales e internacionales y, mientras tanto, los que nos gobiernan y su guardia pretoriana se esfuerzan cada día un poco más para que allá afuera se nos identifique como un lugar rancio y oscuro, que mira más hacia el pasado que hacia el futuro y donde los que supuestamente representan el sentir de la ciudadanía no cumplen con la ley.

“Vicente Aroca es un franquista de los pies a la cabeza”, hemos leído este verano en un digital de ámbito nacional. Y es que La Roda ha vuelto a salir a la palestra por sus homenajes franquistas organizados con apoyo -moral e implícito en unos casos; explícito en otros muchos- de quienes fueron elegidos en un sistema democrático que parece incomodarles. De quienes pasan, sin dar la más mínima explicación, de cumplir una ley que obliga a retirar símbolos de la dictadura.

En cualquier otro lugar, la pésima gestión política y económica de este equipo de Gobierno, y unas formas más cercanas a la chulería que a la corrección, serían motivos más que suficientes para que en mayo de 2015 los ciudadanos los mandasen a paseo. Pero no hay pronóstico más alejado de la realidad. Salvo hecatombe, el PP volverá a ganar en La Roda; es más: existe el convencimiento de que volverá arrasar. La derecha, radical y moderada, no fallará, como siempre, mientras que la izquierda local sigue a la búsqueda desesperada de referentes.

Vicente Aroca no tiene alternativa más allá de quien se está postulando como sucesora, Delfina Molina. El PSOE rodense está completamente muerto: no denuncia, no propone, no conecta con la ciudadanía. Y por si fuera poco, encara el año electoral más dividido que nunca. De Izquierda Unida apenas se sabe nada, tras haber desaprovechado casi cuatro años de presencia en el Ayuntamiento. Y los futuribles Ciudadanos o Podemos, a estas alturas de partido, parecen opciones demasiado lejanas y, todavía, poco serias.

Así, en definitiva, comienza un nuevo curso político en el que CRÓNICA DE LA RODA seguirá al pie del cañón para contar lo que otros no quieren que se sepa. La propaganda y fanfarrias búsquenlas en otro sitio.

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