Para el Alba, las palmas; para La Roda, la pasión

  • Reflexión tras la derrota de La Roda ante el Deportivo Guadalajara y la victoria del Alba en Arroyo de la Luz
14 abril 2014

Todavía tengo en las meninges resonando el bombo y los platillos. Y los cánticos, acompasados menos mal, de esa gente vestida de morado que estuvo a punto de regresar a Guadalajara con un punto exiguo en las alforjas y que, al final, sin merecerlo, se volvieron con el morral lleno porque llegó Quique y acertó cuando no quedaba tiempo para la reacción. Cuando las cosas no van, no van. Lo que es susceptible de empeorar, empeora.

Ya sabíamos que habían ganado el Sevilla Atlético, el Almería B, el Córdoba B… Hasta el Sanluqueño. Casi todos los que nos persiguen, vaya. Maricón el último, bueno el penúltimo, que el Écija está ya descendido. Y ahí estamos todos, apretando los dientes. Algunos que ni pensábamos, Algeciras y El Palo, se han metido hasta las trancas en la vorágine del sálvese quien pueda. Menos mal que ganamos en Sevilla y al Cartagena, menos mal.

Con el último bocado nos marchamos al Municipal. Tarde primaveral en la tribuna y de verano allí enfrente, donde se ponen los más animosos cuyos cánticos nos llegaban a duras penas, ahogados por la fanfarria alcarreña que teníamos más cerca. Mejor los visitantes en el primer tiempo. Enseguida vieron que por donde había que atacar era por donde estaba Dopico, que bastante hizo la criatura para defenderse, penalti no pitado incluido, de las acometidas moradas. Menos mal que sus compañeros de línea fueron solidarios y acudieron en su ayuda con determinación y contundencia. Cero a cero en el descanso.

Cuando salieron otra vez, como frente al Cartagena, los de Sánchez de la Nieta se aplicaron en la tenencia del balón, que es fundamental, perdonen la obviedad, para atacar y muy importante a la hora de defenderse. El partido entró entonces en una fase de alternancia, con mayor dominio rojillo, escasas oportunidades y avistamiento general de un empate sin goles en el horizonte de los noventa minutos. Hubiera sido lo más justo. Pero no. Entraron ellos por donde Dopico, otra vez, y el centro que parecía perderse lo cazó Quique –buen futbolista- y lo mandó lejos del alcance de Bocanegra que, hasta entonces, estaba pasando la tarde tomando el sol.

Ya hemos dicho muchas veces que el fútbol no sabe quién es la Justicia y que siempre gana el que mete un gol más que su oponente. Es justamente lo que pasó ayer. Desde ahora mismo, lo que cabe es apretar más los dientes, ganar en Cáceres y al San Fernando y a ver si cuando venga el Algeciras a cerrar la temporada estamos definitivamente salvados. Casi nada.

Por la mañana, en otro de esos campos que no huelen a hierba recién segada, se jugaba el Alba su preponderancia y la consolidación de las sensaciones que le han llevado a ser considerado el mejor equipo de toda la Segunda B. Ya sabíamos que no iba a ser fácil, porque los de Arroyo de la Luz también se están jugando sus particulares habichuelas empeñados en abandonar los puestos de peligro. Los extremeños basan sus opciones en el juego directo, sin contemplaciones, sin tonterías del tuya-mía, del tiqui-taca, balones p’a alante y a ver si pescamos alguno. Había, pues, que salir con mono y albarcas, remangados y con el cuchillo, la navaja, entre los dientes. No hay enemigo pequeño, ya saben. Y sufrir, que nada se consigue sin penar, menos ahora en la Semana de la Pasión.

Pues eso, a defenderse con uñas y dientes y a ver si tenemos una por allí arriba. La misión, bien simple, balón largo a la espalda de la defensa y el obús de Villamalea a correr y a definir. Lo primero lo ha hecho siempre, desde que es futbolista, pero es que ahora clava el aguijón, el muy bandido. De manera que, pim-pam, dos contragolpes, tres puntos y un favor que le hicieron a La Roda C.F. metiendo al Arroyo en la pomada.

Mientras tanto, en Melilla, el irreductible brócoli mecánico se marchitaba con el viento de levante y dejaba paso a un líder cada jornada más sólido y al que no conviene la autocomplacencia y la relajación. Ya sabíamos que la carrera iba a ser larga, pero todavía no ha terminado. El que piense que está todo hecho no sabe de qué va esto.

Comparte con tus amigos










Enviar