El último alcalde republicano

  • La historia de Diego Maestro, alcalde de La Roda desde octubre del 38 hasta marzo del 39
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27 marzo 2014

29 de marzo de 1939.

Reunido en el salón de plenos bajo la presidencia del Teniente Coronel de la plaza D. José Cubillo Fluiter, el alcalde Diego Maestro y el vecino Benjamín Martínez asistidos por el secretario de la corporación, Mariano Álvarez.

Tras ordenar la Presidencia la entrada del público, el Teniente Coronel toma la palabra para expresar que con la ayuda de Dios había terminado la guerra y que a partir de ahora, gracias al triunfo de los Nacionales que representan la paz necesaria para la reconstrucción de tantos hogares y economías destruidos por la maldad de gentes que se habían dejado conducir por esa nación rusa que solo deseaba el mal de España. […]

Después de estas manifestaciones comunica que quedaba admitida la dimisión que de su cargo había presentado Diego Maestro y designaba a Benjamín Martínez. Finalizando con los vivas de “¡Arriba España!” y “¡Viva Franco!”, que fueron contestados por el público calurosamente.

A continuación hizo uso de la palabra el alcalde saliente, Diego Maestro, congratulándose de que recayera el nombramiento en persona de relevantes dotes y sintiendo que su falta de preparación le haya impedido contribuir al bienestar del pueblo en armonía de sus deseos.

Benjamín Martínez Alarcón agradece los elogios prodigados por la Presidencia y Alcalde saliente, que él consideraba como inmerecidos, ofreciéndose a contribuir para llevar la paz a su querido pueblo.

Tras el Pleno Municipal, Diego marchó a su casa con la seguridad de haber cumplido con su deber. Muchos de sus compañeros de corporación y de partido habían huido o se encontraban ocultos ante el temor de represalias, venganzas o ajustes de cuentas que los vencedores podrían tomar.

Lo había meditado y se repetía que no tenía nada que temer, había cumplido con honestidad y lealtad durante el tiempo que estuvo como consejero (concejal), desde el 24 de marzo de 1937 y después como Presidente del Consejo (alcalde) el 28 de octubre de 1938 hasta hoy 29 de marzo del 39, que había presentado su dimisión a los vencedores, con la certeza de que la paz alcanzaría a todos.

Diego Maestro Simarro se había afiliado a U.G.T desde la llegada de la República en 1931, más tarde militaría en el P.S.O.E. Durante la guerra -requerido por U.G.T.- desempeñó por un año el cargo de técnico en la elaboración de vinos en una de las bodegas incautadas por la República, cobrando por ello un salario de 7 pesetas diarias.

Durante los tres meses siguientes la zozobra y las evidencias que percibe no le dejan encontrar la paz que los vencedores proclaman. Está viendo cómo muchos de sus compañeros que no han logrado huir son perseguidos, encarcelados y condenados a unas penas durísimas.

El 23 de junio y el 12 de julio de 1939 es denunciado por unos vecinos, junto a Julio Laguna Vacas y Amalio Marqués Moya (Consejeros Municipales), de haber dado informes desfavorables al Tribunal Popular de Albacete y de ser personas peligrosas para el Glorioso Movimiento.

Sería el 5 de julio cuando el Juez Instructor, alférez  Herminio Picazo Berruga se hace cargo del procedimiento sumarísimo de urgencia nº 2425 de la Auditoría de Guerra y les declara procesados y en prisión en la cárcel del Partido de La Roda. El procedimiento pasa al Juez Militar de Villarrobledo el 19 de octubre por haberlo resuelto el Auditor Delegado de Guerra de Albacete al declararse incompatible el Juez Instructor de La Roda.

Tras tomarle declaración el 8 de mayo de 1940 sigue recluido en la cárcel. En el mes de julio del mismo año solicita la libertad atenuada, aduciendo que tiene siete hijos y esposa, careciendo de otros ingresos que no sean los suyos, por lo que pide que “le dejen libre hasta que sea requerido para ser juzgado”. Con fecha de 29 de julio le deniegan la prisión atenuada.

Juzgado en Albacete, el Fiscal pide para él y para los otros dos veinte años de reclusión menor y la aplicación de la Ley de Responsabilidades Políticas (Responsabilidad Civil) por los delitos de auxilio a la rebelión militar, artículo 240, párrafo 1º del código de Justicia Militar. Tras el juicio, la sentencia el 21 de octubre de 1940.

Fallamos: “Que debemos condenar a los procesados por auxilio a la rebelión militar a 14 años, 8 meses y 1 día” […] Se comunica el 25 de octubre y se aprueba la sentencia el 23 de noviembre del mismo año.

Teniendo en cuenta que fue reducido a prisión el 5 de junio de 1939, su tiempo en la cárcel hasta la sentencia era de 1 año, 4 meses y 23 días, por lo que le restaban por cumplir 13 años, 3 meses y 4 días. La pena se extinguiría el 25 de febrero de 1954.

Tras su paso por las prisiones de La Roda, Albacete y La Loma (Hellín) se le concede la libertad condicional el 13 de mayo de 1943. El 27 de enero de 1947 solicita el indulto total (Decreto de 9-X-1945) y se le comunica el 11 de marzo de 1947.

Sirva esta pequeña aportación al reconocimiento del último alcalde republicano que decidió cumplir hasta el final las consecuencias de su responsabilidad y compromiso adquirido con sus ciudadanos. Pagó cara su honorabilidad, ya que la paz no fue tal, sino que como perdedor careció de derechos, sufriendo la represión, el odio y el rencor de los vencedores.

Nunca hubo paz para los vencidos: ni la integridad física, ni la familia, ni el honor, ni la propiedad; incluso ni la vida. Nunca los vencidos sintieron la paz y la justicia que les prometían; sí en cambio la victoria y la represión de los ganadores.

Frente al silencio y la manipulación de la historia: que la desmemoria no sea un motivo de olvido para los que sufrieron la justicia al revés y que tras 75 años de silencio salga a la luz el último alcalde constitucional y republicano depuesto por la fuerza de las armas.

Nota. Los dos compañeros del sumario 2425, Amalio Marqués Moya y Julio Laguna Vacas, padecieron la misma condena y salieron en fechas aproximadas.

Fuentes: Libro de actas del Ayuntamiento de La Roda, Archivo General Histórico de Defensa. Documentos del autor.

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