Vente a Suiza, PP

  • Suiza, el destino de moda, es un lugar de peregrinación obligada que todo corrupto de pro debe visitar
Caja de seguridad del banco Volksbank en Suiza | Foto: Generation Grundeinkommen
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12 marzo 2014

Suiza, las vacaciones soñadas. La tierra de los Alpes con sus famosas estaciones de esquí, del delicioso chocolate, el queso Emmental y sus relojes como referencia de la precisión más absoluta; el país del encanto en las calles de Basilea, Montreaux envuelto por el ritmo de su famoso festival de jazz, Berna, Zürich, Inerlaken o la hermosa Villa de Lausana a orillas del lago Leman. Pero, aparte de sus atractivos turísticos, Suiza también es uno de los países con la banca más estable, privada y confidencial de toda Europa donde el secreto bancario es norma por tradición; el paraíso terrenal deseado por los más corruptos personajes del panorama político, chorizos de guante blanco con traje de Armani, caraduras que trincan y convierten los discretos depósitos del país en la particular hucha de su jubilación. Suiza, el destino de moda; un lugar de peregrinación obligada que todo corrupto de pro debe visitar, por lo menos, una vez en su vida para sentirse pleno y realizado.

El penúltimo en ser pillado (en estos casos, lamentablemente nunca puede decirse el último) ha sido el senador y diputado del Partido Popular en la Asamblea de Madrid, Francisco Granados; antiguo secretario general del PP madrileño y fiel hombre de confianza de la expresidenta Aguirre. El simpático político que durante algún tiempo se dedicó a recorrer los platós de televisión dando clases de honestidad y ética a los demás, ha sido cazado por la justicia suiza con 1,5 millones depositados en las confidenciales cuentas del país. “Entiendo la indignación al ver como cuatro sinvergüenzas se llevan dinero público a su casa”, decía no hace mucho en una tertulia sobre las cuentas de Luis Bárcenas, criticando lo feísimo que estaba eso de ocultar después la pasta fuera de España.

Ahora, defendiéndose de las acusaciones, asegura que el millón y medio fue reunido antes de dedicarse a la política activa, en 1996, con 32 años de edad, en fajos de billetes todos juntitos, primero en pesetas y luego pasados a euros; pero no como resultado de su “actividad política” sino como fruto de su “actividad profesional” en banca de inversión. Quizá estemos ante el Warren Buffett español con vocación equivocada, un talento de las finanzas desaprovechado por el mundo de la política. El caso es que los datos no cuadran, puesto que dicha cuenta, según la versión ofrecida por la justicia helvética, podría haber sido abierta poco después de ocupar su cargo de máximo responsable en la alcaldía de Valdemoro. En cualquier caso, parece admirable que Granados prescindiese de una actividad tan provechosa y con tantos beneficios por acceder al humilde puesto de edil en una localidad madrileña a 27 kilómetros de la capital. O no. Cosas de la vida. Ahora, sintiéndose despreciado por su propio partido, el senador dimite y amenaza con contarlo todo sobre Ignacio González desde las butacas de sus tan adictivas tertulias. La emoción está servida y el guión promete. Evitaremos pestañear para no perdernos nada y seguir con la máxima atención el enrevesado culebrón.

“Vente a Alemania, Pepe”, titulaba Pedro Lazaga su mítica película de 1971; y ahora, en estos tiempos tan dados a los remakes cinematográficos (El hombre de acero, El caballero oscuro, Carrie…), propongo a quien pueda interesar la producción renovada para este clásico de nuestro cine adaptado a los tiempos actuales: “Vente a Suiza, PP”, se titularía; una apasionante historia de corruptelas y chanchullos varios próximamente en las mejores pantallas. Arturo González Panero sería el nuevo Alfredo Landa, Luis Bárcenas interpretaría a Antonio Ferrandis, Francisco Granados a José Sacristán y Benjamín Martín Vasco haría un trabajo excelente en el personaje original de Fernando Guillén. El casting queda abierto para los papeles de Pilar (Tina Sainz) y María (Gemma Cuervo). Se admiten sugerencias. El reparto aumentaría con la incorporación de nuevos protagonistas y secundarios, ofreciendo a la historia trama suficiente para completar una saga del tipo Star Wars con los 569 poderos políticos españoles de la lista filtrada por un ex trabajador del HSBC, Hervé Daniel Falciani, años atrás. Desde luego, el argumento daría para mucho. Y además, la millonaria producción estaría subvencionada religiosamente por los bolsillos de todos los contribuyentes españoles. Por supuesto. ¡Faltaría más! Como debe ser.

Decía Cospedal tan convencida: “Si alguien del PP tuviera cuentas en Suiza, yo tendría que dimitir”. Ah… ¿Si? Pues venga, María Dolores, ve preparando las maletas porque además de las de Granados, el juez ha encontrado más cuentas de Bárcenas y ex cargos del partido en aquellas tierras tan queridas por los corruptos de primera línea. Lo que se promete se cumple. Aunque, claro, según la propia vicepresidenta, en casos como estos no estamos hablando de corrupción, sino de comportamientos irregulares. La costumbre de darle la vuelta a todo. Por ahí se va a librar.

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