Nuestro Fitur estaba en la piscina cubierta

  • No hacía falta irse a Madrí a buscar visitantes: tuvimos a 300 este sábado en la piscina cubierta e hicimos todo lo posible por que no vuelvan
23 enero 2014

A quién no le gusta sentirse reina por un día y regalarle al príncipe una caja de miguelitos, irse a Madrí con séquito, a Fitur, a vender los atractivos turísticos del pueblo, miguelitos y Semana Santa, dar un discurso, hacerse fotos, salir en los periódicos y en las teles, estar en el ajo, en definitiva, y figurar.

Más allá de echar un buen día y de rellenar minutos de informativos no le veo mayor trascendencia a Fitur, se me escapa cómo pueden un discurso del alcalde y unos marcapáginas de la Semana Santa sobresalir en el monstruo de la feria del turismo que es Fitur, con casi todo el planeta metido en un mismo pabellón, teniendo por allí la Ruta 66, las cataratas del Niágara, el Amazonas o Cuenca, Toledo y Segovia, sin ir más lejos. Me cuesta encontrar el beneficio que le va a reportar al pueblo un ratito de protagonismo en el stand de Castilla-La Mancha un miércoles laborable de buena mañana, perdidos en medio de una oferta turística brutal. Si nuestro paso por Fitur nos llena el pueblo de turistas, me la corto. Escrito queda.

Nuestro Fitur no está en Ifema; estuvo en la piscina cubierta el sábado pasado en el campeonato provincial de natación: trescientos nadadores venidos de distintos pueblos de la provincia, trescientos padres acompañando, así, a ojo. Trescientos padres que son trescientas consumiciones, algún depósito de gasolina, algunas cajas de miguelitos también, trescientos padres de nadadores que tras sentirse en nuestra piscina cubierta como judíos en las cámaras de gas no van a volver cuando se celebre aquí otro campeonato de natación, si es que se vuelve a celebrar.

Ese era nuestro Fitur, esa es nuestra liga: la provincia, el entorno, lo que está cerca, el que puede repetir. No había que llamarlos ni que hacer marcapáginas ni vídeos: vinieron solos e hicimos todo lo posible para que no vuelvan. En Almansa, en Hellín, en Villarrobledo se habrá escuchado estos días en algún bar la mala experiencia de La Roda. Y no digamos en internet. En Fitur ya no se acordará de nosotros ni el stand de al lado.

No equivocarse, que diría Lola Flores: la imagen de la semana no es el cuñado de Urdangarin con la caja de miguelitos; la imagen de la semana, y de muchas semanas, es la de David Amores dando las gracias en Teleroda a los padres por no haber ido a la piscina cubierta a ver nadar a sus hijos, aunque esto para el concejal de Deportes por lo visto tampoco tiene tanta importancia, que lo importante es que nadaron muchos niños. Y que había sólo un nadador por calle, le faltó decir.

El año que viene volvemos a Fitur, pero al stand del África subsahariana.

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