Excelente aperitivo, amarga merienda

  • Reflexión tras la derrota de La Roda ante la visita del Cacereño y victoria del Alba en Melilla
02 diciembre 2013

¡Con lo bien que empezamos…! Pues nada, por la tarde se nos estropeó el domingo. Dicen los entendidos, los amigos de la estadística, que al final se rompe la racha por muy buena que sea. Que le pregunten al Barça, por ejemplo.

Resulta que La Roda C.F. no había perdido todavía en su campo, resulta también que nos visitó un equipo que lleva sin perder desde que lo hiciera, por la mínima, frente al Alba. Olía, pues, a rotura de racha casi seguro. Lo que pasa es que se fue a romper por donde nosotros no queríamos.

El Cacereño es un buen equipo; a La Roda se le ha caído, por unas circunstancias o por otras, la defensa titular, la que empezó la temporada. Albiol, Castellanos, Castillo y Ezequiel, uno detrás de otro. El último, Sergio Castillo, reincorporado hace poco, ayer se quedó en la caseta tras el descanso, víctima de un lance fortuito en el que resultó mal parado. Tocaba recomposición otra vez y por muy bien que lo hicieran los no habituales, mención especial para Del Moral, improvisado lateral zurdo, el hándicap se antojaba difícil de superar. Además, al entrenador le pareció conveniente prescindir de su hombre más llamativo. Tanto llama la atención Arturo con sus quince goles que ayer vimos en las desangeladas gradas del Municipal a ilustres veteranos, que han cambiado las botas por el bolígrafo y vienen a ver qué pescan. Moisés García, ex jugador de Zaragoza, Villarreal, Hércules…, entre otros muchos, tomaba notas para hacerlas llegar a la secretaría técnica del Real Zaragoza. Junto a él, Mario Cotelo, ex del Getafe, hacía lo propio; éste para informar al Spórting de Gijón. Si se descuidan se vuelven con la hoja en blanco.

Salió el artillero cuando el conjunto visitante estaba empeñado en contener y salir a la contra. Así que, con mayor motivo, se pertrecharon atrás a defender el gol de Gaspar. Mira por dónde la primera que coge el ilustre sobrino, la mete por donde no cabía y empata el partido. Lo que vino a continuación tuvo mucho más que ver con la emoción que con el fútbol y el equipo rojillo se fue en pos de una victoria que pusiera las cosas de su parte. Sinceramente, yo también creí en la remontada. Pero no. Enfilando la recta final, se le ocurre al tal Pizarraya probar a ver y soltó un zurdazo que dejó a Bocanegra boquiabierto. Demasiado castigo para un rival que estaba en la senda de la remontada. Tocaba volver a intentarlo y no había ya ni tiempo, ni fuerzas, ni convencimiento. Así que fuimos viendo desgranarse los minutos sin más consuelo que el de pensar en la mesa camilla, con su brasero como Dios manda. Los de Monteagudo se retiraron entre aplausos porque el respetable, cada vez más escaso, reconoció el esfuerzo y tuvo en cuenta la ausencia de futbolistas que pintan mucho en este equipo.

Por la mañana, en Melilla, en un estadio semivacío y con viento de levante, el Albacete Balompié dio ese puñetazo encima de la mesa que tanto le estábamos reclamando. Así, sí. El líder tiene la obligación de demostrar cada domingo que es el enemigo al que todos quieren ganar y casi ninguno puede. Y lo tiene que hacer demostrando que es el más preparado, en lo técnico, en lo táctico, en lo ánimico… Es, ni más ni menos, que lo que hicieron los de Sampedro desde el pitido inicial.

En ese campo había perdido el Cartagena y empató el Cádiz a última hora, no se vayan a creer. El Melilla, ya lo dijimos cuando visitó el Municipal, no es un rival al que se le hinque el diente así como así. Tampoco es el Bayern, no se vayan a creer. El caso es que el Alba se tomó en serio el compromiso y se puso a hacer lo que sabe, tocar con paciencia hasta aburrir algunas veces y esperar a que el rival enseñe alguna rendija por la que meterse. Además el encargado de aprovechar el posible agujero era un conocedor del terreno, César Díaz, que a este paso le va a disputar a Rubén Cruz el honor del máximo artillero, remató dos pases –el de Calle, excepcional- y puso el centro que el madrileño cabeceó a las mallas en plena reacción local después del empate de Nacho Aznar.

En fin, que a este Albacete no le tose casi nadie. Ojalá que dure la racha y que se consigan los resultados. Salir de este pozo no es fácil, pero este camino es el adecuado. A ver si es verdad que nos dan una alegría. No es que la estemos deseando, es que exigimos una reparación, que llevamos mucho tiempo con el alma estropeada de tanto disgusto. Me da a mí que va a ser este año…

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