Matemáticas y política

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08 Octubre 2013

Hemos vivido largos años engañados, más bien décadas, por no decir que siglos. Desde nuestros inicios en la escuela, los maestros han martilleado nuestro débil y maleable cerebrito con una mentira, y gorda: las matemáticas son una ciencia exacta, venían a decirnos los embusteros, los creadores de patrañas. Mentira cochina. Pues no, no es una ciencia exacta, y aquí están los políticos para demostrarnos la verdad verdadera. Y con datos.

Primero aparece en la tele particular el concejal de promoción económica del gobierno local y nos dice que durante los últimos tres años de gobierno de la gaviota la deuda se ha reducido en muchismos miles de euros. Y con datos. Se ha ajustado de aquí, se ha quitado de allá, ya no se ha gastado en esto, se ha dejado de malgastar en lo otro. Y sin mengua de personal, no como en otros lares. Esto último que se lo digan a los que no les han renovado su contrato. Seguro que se están partiendo de risa en estos momentos. Y con datos.

Luego la réplica. El portavoz de la rosa nos dice todo lo contrario. Que la deuda del gobierno consistorial ha aumentado los últimos años en muchismos miles de euros. Y con datos. Que han malgastado aquí, derrochado allá, dilapidado acullá. Que se han eliminado puestos de trabajo. Que la gestión ha sido nefasta, horrorosa, bochornosa. Y con datos.

Todo con datos, datos matemáticos, que se suman, restan, dividen, multiplican. Si la suma de dos números da un tercero, ¿por qué este último es distinto según las gafas políticas que cada uno utiliza? ¿Las dioptrías van en consonancia con el pensamiento político? ¿Las calculadoras nos devuelven unos resultados distintos según el dedo que las maneja?

Desconozco quién tiene la razón, pero dudo que alguno la tenga completamente. Seguro que la realidad está en el medio, más bien en la media aritmética: ni tanto ni tan poco, ni tan mal ni tan bien, ni tan bueno ni tan malo. Y con datos.

Esto es lo que consiguen: que no acabemos de creernos a nadie, que pierdan nuestra confianza. Simplemente porque estoy convencido de que si las tornas cambiaran, que si los colorados gobernaran y los azules estuvieran en la oposición, la canción sería a la inversa: el rap del desastre lo interpretarían los populares y el himno glorioso los socialistas. Con los mismos datos, con las mismas sumas, con idénticas restas, los resultados se invertirían.

Dejo ya de escribir esto, ya que mi pequeño me reclama. Está con los deberes de matemáticas. Con la propiedad asociativa de la suma. Esa que dice que (A+B)+C= A+(B+C). Me señala que no lo tiene muy claro, que no lo comprende del todo. Le voy a poner un video que se lo va a aclarar del todo, el de la deuda del ayuntamiento, explicada por ambos portavoces. Este año me saca sobresaliente, como poco.

Esta gente nos toma por tontos. Y con datos.

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