Opinión

Junio

28 junio 2013

  • De los doce meses del año, junio es el que provoca en mí sensaciones más contradictorias y más intensas a la vez

Junio es el mes en que me trajeron al mundo. Supercherías aparte, yo creo que eso imprime carácter. Pronto pasó a ser el momento en que experimentaba las sensaciones más intensas y estimulantes del año. Se acababan las clases por la tarde, más tiempo para jugar en casa, o en la calle, y el anuncio de que el curso tocaba a su fin y se acercaban las ansiadas vacaciones de verano. Los primeros calores, los días más largos, eternos partidos de fútbol en la calle que se prolongaban incluso después de la cena, aún con luz diurna.

Más adelante, mundiales y eurocopas de fútbol, las primeras mariposas en el estómago por aquellos amores que comenzaban en primavera y prometían prolongarse todo el verano, todos los veranos, aunque luego no; exámenes, celebrar mi cumpleaños con familia y amigos aunque justo después me tuviera que poner a estudiar; medio junio encerrado preparando la Selectividad, la universidad, más eurocopas, más mundiales, más amores eternos, más exámenes, pero siempre componiéndomelas para festejar mi aniversario en su fecha exacta, sin adelantar ni aplazar la celebración, y siempre con seres queridos acompañándome. Siempre.

El tiempo todo lo cura, pero también lo enfanga todo, y las sensaciones que me produce el mes de junio son cada vez más contradictorias. Últimamente, las dos eurocopas y el mundial del éxtasis, sí, pero también demasiado trabajo a final de curso de ése que piensas que no vale la pena, porque uno es profesor, no auxiliar administrativo (con todos mis respetos para los auxiliares administrativos); y, para rematar, estos dos últimos años, el momento en que mi jefa me despide para, dice ella, ahorrarle a los contribuyentes, yo entre ellos, unos míseros euros que al final son, entre otras cosas, para pagar ese sueldo indecente que ella cobra por hacer nada, o casi.

Junio, en fin, no tiene pinta de candidato a mi mes favorito. De hecho no lo es. Pero sí que es, de entre los doce meses del año, aquél en que siento con más intensidad que estoy vivo. Que no es poco.

Feliz verano.

El_ingenioso_hidalgo_don_Quijote_de_la_ManchaLibroMiguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha (1605-1615). “Hay que leer el Quijote al menos una vez cada diez años”. Lamento no recordar al autor de esta cita, solamente que era un poeta español de la Generación del 27, o tal vez del 98. Olvidé a quien la dijo porque fue la frase lo que de veras me impactó, y así, este verano que ahora comienza me dispongo a sumergirme por cuarta vez (quinta si contamos la serie de dibujos animados que TVE estrenó en 1979) en la obra cumbre de la narrativa universal, ese monumento literario con el que Cervantes inventó, y al mismo tiempo mató por agotamiento, la novela tal y como la conocemos actualmente. No hace falta que sean tan frikis como el que suscribe, pero una vez por lo menos estaría muy bien. Por si necesitan un empujoncito, les puedo asegurar que no recuerdo haber reído tanto con ningún otro libro que haya leído en mi vida. Y para los más reticentes, el profesor de Lengua y Literatura David López Sandoval (hagan clic en su nombre) les aclara algunas cosas al respecto de leer el Quijote y de la lectura en general.

Prefab-Sprout-Steve-McQueenDiscoPrefab Sprout, Steve McQueen (1985). Paddy McAloon, el genio fundador de la banda británica Prefab Sprout, nació un 7 de junio. Este disco se publicó a finales de un mes de junio, y a mí me dispara muchas de las sensaciones relacionadas con ese mes de las que hablo más arriba. Así que creo que esta recomendación personal viene muy a cuento. El grupo se haría mundialmente famoso tres años más tarde gracias a Cars and Girls y The King of Rock’n’Roll, pero la obra maestra de McAloon y compañía fue este segundo álbum, verdadera joya del pop de todos los tiempos, que contiene perlas como Faron Young, Bonny, Moving the River, Goodbye Lucille #1, y una de las más bellas canciones pop de desamor jamás escritas: When Love Breaks Down (vean el vídeo). Desamor. Muy de junio también.

jovencito_frankensteinPelículaMel Brooks, El jovencito Frankenstein (Young Frankenstein, 1974). Este largometraje se publicitó como “la comedia más divertida de todos los tiempos”, y, exageraciones aparte, bien podría serlo al menos del último tramo del siglo XX, con permiso de La vida de Brian (Monty Python, 1979), claro está. Desde luego, Brooks consigue, junto a Gene Wilder (co-guionista e intérprete del papel del joven doctor Frankenstein), momentos realmente descacharrantes en esta parodia de la novela gótica de Mary Shelley y, sobre todo, de las películas basadas en ella que se hicieron en la década de los 30 del siglo pasado. Mención aparte merece el inolvidable trabajo de Marty Feldman como el sirviente Igor (¡se pronuncia Ai-gor!).

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