Opinión

¿Que tu hija va a hacer qué?

03 mayo 2013

  • “Es como la primera comunión, pero sin comunión”. Me lo explique

Foto: Landahlauts
Foto: Landahlauts

Entramos en mayo, la época de las primeras comuniones, aunque aquí en La Roda ya hemos tenido algunas en el mes de abril. Entre ellas se celebran también las que se ha dado en llamar primeras comuniones civiles. ¿Perdón, cualo?

A nadie extraña ya que el número de matrimonios civiles supere ampliamente al de religiosos, incluso en provincias como la de Albacete, una de las que eran más reacias a cambiar la tendencia tradicional. También es cada vez más habitual ver lo que se conoce como bautizos civiles, aunque en este caso es el término “bautizo” lo que puede generar confusión. Debates teológicos aparte, no cabe duda de que celebrar la venida al mundo de un hijo es algo perfectamente legítimo, y además es obligatorio inscribirlos en el registro, así que, ¿por qué no aprovechar la ocasión para reunirse con familiares y amigos en un banquete?

Lo de las comuniones civiles ya es más difícil de asimilar, a mi parecer. “Sí, hombre, es como una comunión, pero sin comunión”, me dicen. Lo siento, mí no entender. Dices que eres ateo, o apóstata, o simplemente no creyente ni practicante de la religión católica, y que quieres transmitir esa actitud vital a tus descendientes (lo que, por otra parte, también debería incluir la libertad de entrar a formar parte de una secta, llámese iglesia católica o seguidores de la fuerza oscura), pero vas y le montas a tu hijo o hija una parodia de un sacramento, con banquete, regalos, traje de marinero o mini-vestido de novia y el sursum corda, “para que el chaval [o la chavala] no se sienta desplazado respecto a sus compañeros de colegio”. ¿Seguro que es por eso? Un poquito de coherencia, por favor.

la-conjura-de-los-neciosLibroJohn Kennedy Toole, La conjura de los necios (1980). “Cuando en el mundo aparece un verdadero genio, puede identificársele por esta señal: todos los necios se conjuran contra él”. Esta cita de Jonathan Swift, que encabeza el libro, es una prometedora invitación a leer esta descacharrante comedia (con su poquito de ácida crítica social) y, obviamente, la inspiración para que Toole pusiera título a su única novela, póstuma para más inri. Si a alguien le quedan dudas sobre si seguir leyendo o no después de las primeras páginas, el principio del segundo capítulo es definitivo: “«Al desmoronarse el sistema medieval, se impusieron los dioses del Caos, la Demencia y el Mal Gusto», escribía Ignatius en una hoja de sus cuadernos Gran Jefe”.Ignatius J. Reilly es, sin duda, uno de los más grandes personajes de ficción del último cuarto del siglo XX. Sin embargo, su creador se suicidó sin verlo en el papel impreso, en 1969, con tan sólo 32 años, entre otras razones porque se cansó de buscar editor para una obra que él creía que era muy buena, y tenía razón. En una cruel ironía de la vida, John Kennedy Toole sí que fue víctima de una auténtica conjura de necios. Sólo el tesón de su madre hizo posible que esta obra maestra viera por fin la luz en 1980, gracias también al escritor Walker Percy, y que ganara el Premio Pulitzer al año siguiente. Cosas veredes.

Eli-Paperboy-ReedDiscoEli “Paperboy” Reed, Come and Get It (2010). Nadie discutirá que la música soul es patrimonio casi exclusivo de los artistas de raza negra, pero ese “casi” deja un resquicio por el que se han colado, desde siempre, intérpretes del llamado “soul blanco” o “soul de ojos azules (blue-eyed soul)”. Voces potentes, versátiles, con texturas muy similares, si no iguales, a las de aquellos cantantes negros (Ray Charles, Aretha Franklin, Joe Tex, Otis Redding, …, la lista es interminable) que eran capaces de emocionar a un bloque de hielo con apenas treinta segundos de canción. A nombres ilustres del siglo XX como Michael McDonald, Daryl Hall & John Oates, Van Morrison (en una de sus múltiples facetas), Simply Red e incluso Andrew Strong (ver más abajo), se unió hace unos años el joven bostoniano Eli Husock, conocido como “Paperboy” por su peculiar manera de llevar una gorra que recuerda a los antiguos repartidores de periódicos norteamericanos. Come and Get It es el tercer álbum de este excepcional intérprete, que ya ha anunciado la publicación de un nuevo disco para este mismo año. Hagan la prueba: pónganlo (sean generosos con el volumen), y si después de Young Girl y Name Calling (las dos primeras canciones), no están bailando sin control, es que no tienen ustedes alma.

The-commitmentsPelículaAlan Parker, Los Commitments (The Commitments, 1991). ¿Por qué querrían un puñado de jóvenes de clase obrera de Dublín (la tierra de Thin Lizzy, U2 o Sinead O’Connor) formar una banda de música soul? Ese es el punto de partida de la novela que Roddy Doyle publicó en 1987 y que Alan Parker convirtió, cuatro años después, en una divertidísima celebración del amor a la música y a la ciudad de Dublín, con una de las bandas sonoras más recordadas, y vendidas, de todos los tiempos. En pos de la mayor fidelidad posible a la novela, Parker no quiso actores profesionales para el grupo, sino músicos que pudiesen actuar. Después de un casting al que se presentaron más de tres mil jóvenes irlandeses (paralelo al que hace Jimmy Rabbitte, el narrador de la historia, para formar la banda), encontró verdadero talento entre los seleccionados, de los que quizá el más destacable sea Andrew Strong, que, con sólo dieciséis añitos y un chorro de voz que pone los pelos de punta, interpretó a Deco Cuffe, el cantante de The Commitments, y que después ha seguido una carrera en solitario más que decente. La mayor parte de los músicos siguió durante muchos años actuando con el nombre del grupo, y el próximo septiembre se estrena en Londres la adaptación al teatro. Los irlandeses votaron esta película como la mejor de la historia de su país. Por algo será.

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