Opinión

¡¡Viva la República!!

12 abril 2013

  • Este domingo, algunos (cada vez más) celebraremos que ya falta menos para la Tercera

Foto: the real duluoz
Foto: the real duluoz

Artículo primero.

España es una República democrática de trabajadores de toda clase, que se organiza en régimen de Libertad y de Justicia.

Los poderes de todos sus órganos emanan del pueblo.

La República constituye un Estado integral, compatible con la autonomía de los Municipios y las Regiones.

La bandera de la República española es roja, amarilla y morada.

Artículo 2.º

Todos los españoles son iguales ante la ley.

Artículo 3.º

El Estado español no tiene religión oficial.

No, no me he equivocado, ni me estoy inventando nada. Lo que reproduzco más arriba es el principio de la Constitución española de 1931, que fue aprobada el 9 de diciembre de aquel año por las Cortes Constituyentes que habían salido de las elecciones del 28 de junio, después de que, tras los comicios municipales del 14 de abril, se proclamara la Segunda República.

Estuvo vigente menos de ocho años, pero en algunas cosas se puede considerar, sin duda, más avanzada que nuestra actual Carta Magna, y desde luego, le sacaría los colores a más de uno y más de dos que se dicen progresistas de izquierdas y que están tan contentos con la Constitución de 1978. Por mencionar solamente dos breves ejemplos, el artículo 25, sobre la ausencia de privilegios jurídicos y de distinciones y títulos nobiliarios; o el 26, sobre la prohibición expresa de mantener o auxiliar a la Iglesia con dinero público.

Este domingo es 14 de abril. La actualidad política y social parece estar confabulándose para que, en una fecha tan simbólica para los españoles republicanos, empecemos a reflexionar (al menos eso) si queremos seguir soportando ciertos privilegios de otros, sobre los cuales nunca hemos tenido poder de decisión, o si por el contrario preferimos vivir en un país más moderno, más democrático y, sobre todo, más justo. Yo lo tengo muy claro.

RayuelaLibroJulio Cortázar, Rayuela (1963). No conozco a nadie que haya leído esta novela y, al hablar de ella, no haya empleado la menos una de estas palabras: cautivadora, hipnótica, absorbente, genial. También conozco gente para quien está muy sobrevalorada, y no es más que un experimento de surrealismo literario temprano que se vio beneficiado por el boom latinoamericano de la década de 1960. Y, por supuesto, también he conocido personas que, simplemente, iniciaron su lectura y la abandonaron casi enseguida porque les parecía muy complicada. Mi experiencia: Rayuela me atrapó desde la primera página, la leí dos veces en menos de un año, siguiendo el orden que Cortázar marca en el “Tablero de dirección” primero, y, sólo unos meses más tarde, de la manera que su autor llama, con mucha ironía, “convencional”, dejando a un lado los “capítulos prescindibles”, otra expresión bastante irónica, a mi entender. Y creo que hay muchas más de dos maneras de leer este libro, yo diría que tantas como personas abran sus páginas y se adentren en el mundo de Oliveira, La Maga y la bohemia sesentera de París y Buenos Aires.

lori-meyers-improntaDiscoLori Meyers, Impronta (2013). La primera vez que oí Planilandia, el tema que abre este quinto álbum de los granadinos, me desconcertó por un instante el fogonazo de la introducción, que me provocó una aparición de The Smithereens (Behind the Wall of Sleep, 1986). Luego, tras unos arpegios más sosegados, escuché a Noni entonar los primeros versos de la canción y tuve la seguridad de que voy a escuchar este disco muchas, muchas veces. Lori Meyers poseen una rara habilidad para combinar melodías luminosas con amargas letras sobre el desamor y conseguir un estimulante efecto. El tiempo pasará y, sobre todo, la genial Emborracharme, son dos ejemplos de ello. Pop sin complejos, en una colección de canciones que pasarán a una dimensión superior en el contundente directo de la banda, algo que en La Roda pudimos comprobar en el Festival de los Sentidos de 2009. Lamentablemente, no repetirán. De momento.

BlancanievesPelículaPablo Berger, Blancanieves (2012). ¿Se pondrá de moda el cine mudo? No lo creo. En poco más de un año hemos asistido al estreno de dos buenísimas cintas mudas y en blanco y negro, y aunque Berger ha reconocido que el éxito de The Artist (de la que ya hablamos aquí) contribuyó en buena medida a la buena acogida que tuvo su película, no es menos cierto que, en parte, también proyectó una sombra que ha impedido a algunas personas ver que Blancanieves es un derroche de talento, empezando por su dirección, continuando por aspectos tan destacables como la música, la fotografía o el montaje, y terminando por las sobresalientes interpretaciones de Macarena García y, especialmente, Maribel Verdú, quien no para de recibir premios y reconocimientos por su papel de madrastra en esta especial adaptación del famoso cuento recopilado hace ahora 200 años por los hermanos Grimm. Una curiosidad: aunque la trama se desarrolla en gran parte en el mundo de la tauromaquia, no vemos en toda la película morir a un solo animal. Me gustaría preguntarle a Pablo Berger por qué.

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