Opinión

Vengo del teatro

13 octubre 2012

  • Me encanta ir al teatro, pero me descorazona que en La Roda seamos cuatro gatos

Doble sesión de teatro esta semana en el Auditorio Municipal. El jueves, Historia de España en 70 minutos, por la compañía Seven Inks. Un montaje que, a un ritmo delirante, repasa la historia de la piel de toro desde Atapuerca hasta el intento de golpe de estado de 1981. La fidelidad a los hechos históricos, a pesar del carácter esencialmente cómico de la obra, es notable, y destaca además un claro afán didáctico. De hecho, por la mañana hubo función para los alumnos del IES Doctor Alarcón Santón. Obvia decir que se requiere un mínimo conocimiento de la historia de este país, porque, de lo contrario, te pierdes la mayoría de los chistes. Así que supongo que el ministro Wert se reiría poco o nada.

El viernes, turno para el teatro más familiar, orientado mayormente a los peques, con una interesante adaptación del cuento La camisa del hombre feliz, de Lev Tolstói, sobre un hombre rico que, a pesar de ello, no es feliz en absoluto y debe encontrar a otro hombre que sí lo sea y vestir su camisa para cambiar su lamentable condición. Está claro que los niños también son capaces de reflexionar sobre la relativa importancia de los bienes materiales, y este montaje de Zum Zum Teatre les invita a hacerlo. Notable alto.

Me desasosiega bastante, sin embargo, comprobar que, el jueves por la noche, apenas llegábamos a la cincuentena los espectadores de la función. Esa es una cifra paupérrima para un auditorio de 400 butacas. De acuerdo, no siempre es así. Por ejemplo, la compañía de Antonia San Juan llenó en las dos sesiones que ofreció durante la Feria, pero está claro que no siempre vamos a ver a primeras figuras de la escena en La Roda. Y el teatro de bajo presupuesto, hecho por no profesionales con mucho sacrificio y que, desde luego, no da ni para comer, también merece nuestro apoyo. Yo diría que lo merece mucho más.

LibroJulian Barnes, Una historia del mundo en diez capítulos y medio (1990). Ya que la cosa iba hoy de historia, se me ocurrió recomendar este libro que leí hace veinte años, y que ya se ha convertido en un clásico contemporáneo que se estudia académicamente en universidades de todo el mundo, españolas incluidas. En realidad no es un libro de historia, sino una colección de relatos, unos de ficción, otros históricos, con una conexión más o menos explícita entre todos ellos. Mi favorito es el primero, “El polizón”, que trata de la manifiesta incompetencia de Dios a la hora de escoger a Noé para salvar a todas las criaturas del Diluvio Universal, y cuya lectura no puede acabar sino en una sonora carcajada.


Disco
Stefano Bollani, Stone in the Water (2009). Un disco perfecto para calentar motores ante la cercanía del Festival Internacional de Jazz de Albacete, que debemos apoyar en los difíciles momentos que está atravesando (y que últimamente ha visto incluso cómo se suspendía alguna edición). Este año, Kenny Garret, Deborah Carter y el grandísimo Pedro Iturralde. El álbum de Bollani, que ofreció un gran concierto con su trío en el pasado Festival de Jazz de Vitoria-Gasteiz, también se antoja muy apropiado para disfrutar con una humeante taza de té junto a la ventana mientras vemos caer la lluvia en una de estas tardes otoñales. Muy bucólica la escena, sí, pero acompañada de música de jazz de máxima calidad.

PelículaRadu Mihaileanu, El concierto (2009). Interesante película del director rumano afincado en Francia, especialmente recomendada para melómanos, y sobre todo para los amantes de Tchaikovsky, pero no solamente, puesto que se trata de una divertida comedia que, aunque amenaza varias veces con caer en el sentimentalismo de folletín, no llega nunca a dar ese paso fatal (al menos así lo vi yo) y, al final, todos contentos y con una amplia sonrisa dibujada en el rostro.

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