Opinión

A quién puede molestar la memoria histórica

10 octubre 2012

  • Sólo se buscan huesos y dignidad, no culpables

Exhumación de la fosa común ubicada en el cementerio de Gerena, Sevilla, en la que yacían los restos de 17 mujeres de la vecina localidad de Guillena represaliadas durante la Guerra Civil española | Foto: sevilla report

Para los nacidos en los 80, como el que escribe, rebuscar huesos en una cuneta no es una necesidad, y menos una prioridad con la que está cayendo. No necesitamos cerrar (ni abrir) heridas porque nunca las tuvimos, ni reconciliaciones, nada. Pero, qué hay de la abuela de ochenta y tantos que se quedó sin padre a los cuatro años, fusilado por rojo, y que no quiere morirse con la amargura de siquiera haberle podido dar un nicho.

Decía Pedro José Gaona que durante la Guerra Civil en ambos bandos se cometieron barbaridades. Eso lo sabemos todos, y el que no que lea A sangre y fuego de Chaves Nogales. La diferencia entre unos bárbaros y otros es que unos ganaron y otros perdieron, y los que ganaron, además de ser implacables con los perdedores, pudieron honrar a sus muertos y cuidar a sus víctimas durante cuatro décadas de vergüenza mientras los otros lloraban en silencio a sus desaparecidos. Ésa es la gran diferencia, bastante fácil de entender.

La recuperación de la memoria sólo busca huesos y honra para la abuela octogenaria hija de rojo fusilado, no culpables. ¿A quién puede molestar esto? Si es la ideología la que produce escozor el diagnóstico es fanatismo, y si no hay ideología de por medio no veo otra cosa que incomodidad ante la Justicia (en mayúscula y más allá de los tribunales) y, lo que es más preocupante, falta de humanidad.

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