Opinión

El poder del lenguaje

05 octubre 2012

  • Los políticos españoles, en especial los miembros del Gobierno, parecen discípulos (eso sí, no muy aventajados) del Gran Hermano

Cuando hablamos de la relación entre el lenguaje y el mundo que nos rodea, surge la eterna pregunta: ¿Fue antes el huevo o la gallina? Es decir, ¿es la realidad la que condiciona el lenguaje que usamos, o, por el contrario, es el lenguaje el que crea y modifica la realidad? Se dice, aunque no es del todo exacto, que el inuktitut, la lengua de los esquimales, emplea al menos siete vocablos distintos para designar la nieve, elemento con el que conviven los 365 días del año y del que distinguen claramente distintas texturas, matices de blanco o intensidad de caída. En el sur de Europa no necesitamos tanta variedad. La llamamos simplemente nieve, y, si acaso, ya añadimos algún adjetivo o verbo para precisar un poquito.

La clase dominante, desde el principio de los tiempos, se dio cuenta del enorme poder del lenguaje como herramienta para influir en la opinión pública y, por tanto, para manipular la realidad. La propaganda de los regímenes totalitarios soviético, nazi y franquista son ejemplos palmarios recientes, y la Biblia y otros textos sagrados también lo son, desde luego.

Y hete aquí que la clase política contemporánea en España ha descubierto un filón para distorsionar la información que proporcionan con el fin de “suavizar” el impacto de sus declaraciones sobre la ciudadanía. O eso creen ellos. Así, nos hablan de brotes verdes cuando quieren decir una mierda de repunte mínimo en el crecimiento económico; nos venden un crédito en condiciones muy ventajosas, cuando en realidad se trata de un rescate financiero en toda regla; o hablan de modular el derecho fundamental de reunión y manifestación, pero están pensando en lo bonito que sería volver a los tiempos de la Ley de Vagos y Maleantes y el Tribunal de Orden Público de la dictadura franquista.

No demuestran mucha pericia, sin embargo. Parece que se perdieron bastantes clases de la asignatura de Neolengua (ver recomendaciones). Es fácil desenmascararlos: reduciendo nuestra propia ignorancia al mínimo posible. Infórmense mucho, todo lo que puedan (mejor fuera de España, en Internet es fácil ahora), y calarán en seguida a esos vendemotos.

LibroGeorge Orwell, 1984 (1949). Orwell creó en esta novela la Neolengua (Newspeak en el inglés original), seguramente inspirado en el lenguaje de la propaganda nazi. Winston Smith, el protagonista, trabaja en el Ministerio de la Verdad, que no es sino una brutal máquina de censura informativa, y acaba, junto a su compañera, recluido en el Ministerio del Amor, un centro de confinamiento para quienes tienen la osadía de pensar por sí mismos, alejándose de la línea oficial del Partido. Libro recomendado especialmente a varias generaciones de españolitos de menos de 40 años que sigan creyendo que el Gran Hermano es un concursante de un programa de telerrealidad.

DiscoVetusta Morla y la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia, Concierto benéfico por el Conservatorio “Narciso Yepes” de Lorca (2012). Este no es un álbum al uso, ni siquiera tiene soporte físico. Se descarga de Internet a cambio de un donativo, cuya cuantía decide cada cual (www.vetustamorla.com). La pasada primavera, Vetusta Morla se unieron a la OSRM para dar dos conciertos a beneficio del conservatorio de Lorca, cuyas instalaciones resultaron gravemente afectadas por el terremoto de mayo de 2011, con el fin de recaudar fondos para su reparación. Las canciones del sexteto madrileño, ya de por sí muy buenas, cobran una nueva dimensión con los nuevos arreglos interpretados por la orquesta murciana. Un deleite para el oído, además de la pequeña satisfacción de contribuir a una buena causa. Para los rácanos, también se puede ver a través de YouTube en alta definición.

PelículaKike Maíllo, Eva (2011). Ya nombré aquí a Kike Maíllo como uno de los directores españoles más interesantes de los primeros años de este siglo. Eva es su primer largometraje, y con él demostró que en nuestro país se puede hacer cine de ciencia-ficción de mucha calidad. Tres premios Goya así lo avalan: mejor director novel para Maíllo, mejor actor de reparto para la corta pero soberbia actuación de Lluis Homar y mejores efectos especiales para Arturo Balseiro y Lluis Castells. Daniel Brühl, Marta Etura, Alberto Ammann y la niña Claudia Vega (que interpreta a Eva) también están estupendos. Una pena que, a pesar de las buenas críticas, el público no respondiera masivamente. Habrá que seguir aprendiendo.

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