Opinión

Vivir sin tele

06 septiembre 2012

  • Nueva sección en Crónica de La Roda

Foto: autowitch

Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación y leo un libro.” (Julius “Groucho” Marx).

Mis últimos años universitarios los pasé en una residencia de estudiantes. A cuerpo de rey, decíamos, prácticamente como en un hotel, pagado en gran parte por nuestras familias (las becas ya entonces no daban para todo el curso), para podernos dedicar a comer, dormir y estudiar (y a salir los miércoles al cine y los jueves o los viernes de copas, claro, que eso también es vida universitaria).

En mi residencia, como en muchas otras, disponíamos de dos salas con sendos aparatos de televisión, adonde acudían a diario los más adictos o desocupados, también los insomnes, y más esporádicamente la mayoría de residentes. A mí se me veía bien poco el pelo por aquellas salas, pues solo me acercaba cuando había partido de fútbol de la selección española, y los amistosos también los solía ignorar. Solamente distorsioné mi pobre estadística de televidente durante un Mundial y una Eurocopa de fútbol, de aquellos tiempos en que no pasábamos de cuartos de final (todavía no he perdonado a Julio Salinas, por cierto).

El caso es que cada uno de aquellos años, invariablemente, hacia la tercera o cuarta semana del curso caía en la cuenta de que llevaba ya casi un mes sin haber visto ni un minuto de tele. Es más, cuanto más tiempo pasaba sin verla, menos la echaba en falta. Y así hasta hoy.

Hay psicólogos que afirman que la adicción a la televisión puede ser tan perjudicial como la dependencia de otras drogas, además de presentar síntomas muy similares. Y mi intención es ofrecer aquí algunos antídotos para quien desee desengancharse de eso que conocemos como “caja tonta”. En cada entrega, un libro, un disco y una película. Para esta última se necesita, obviamente, un monitor de televisión o similar, pero, insisto, el cable de antena es completamente prescindible.

Sin pretensiones. Y sin más criterio de selección que haber leído, escuchado o visto lo que recomiendo y me haya gustado a mí. O sea, mi gusto personal, que será opinable, desde luego, pero que espero coincida de vez en cuando con el de mis improbables lectores.

Háganse un favor. Disfruten de la vida sin tele.

LibroJonathan Franzen, Libertad (2011). Se ha dicho de ella que es la gran novela norteamericana del siglo XXI. La crítica la llegó a comparar con las obras de Balzac o Dickens, y queda mucho siglo por delante, pero hipérboles aparte, no cabe duda de que Franzen se ha ganado su sitio en el canon literario estadounidense. De hecho, tal vez se lo ganó ya con su anterior novela (Las correcciones, 2001). Aunque superficialmente parece muy yanqui, en el fondo habla de un concepto tan universal como el que le da título, sobre todo de la libertad personal, y todos los complicados equilibrios que implican su consecución y conservación.

DiscoRamones, Greatest Hits (2006). Coincidí en una terraza, una de las últimas noches de agosto, con un conocido que llevaba una camiseta de esta banda neoyorquina desaparecida en 1996. Yo llevaba una de los Beatles, y me dijo, “Agh, no los soporto.” Le intenté explicar que los Ramones deben mucho al cuarteto de Liverpool, empezando por el nombre. Al día siguiente apareció mi sobrina de 13 años con otra camiseta de los Ramones, y pensé que era una señal, un aviso para revisitar esta completa recopilación, imprescindible para entender lo mucho que The Beatles influyeron en el rock de los 70 y 80, y también para comprender lo que vino después, hasta hoy mismo. Pero sobre todo se trata de un puñado de canciones muy, muy divertidas. Hey! Ho! Let’s go!

PelículaCharles Ferguson, Inside Job (2010). [En España, Trabajo confidencial, 2011]. Llevaba tiempo leyendo y escuchando recomendaciones sobre este documental, así que me decidí a verlo. Para ser eso, un documental, tuvo un éxito considerable en las pantallas grandes de medio mundo. Trata de explicar el origen, con pelos, señales, nombres y apellidos, de la brutal crisis financiera que estalló en 2008, también conocida como estafa global, y cómo sus mismos causantes tienen gran interés en que esto continúe así. Estuve en estado de shock varios días después de verla. Creo que eso fue lo que me salvó de acabar en prisión por asesinato múltiple (incluyendo algún magnicidio).

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