Opinión
Ley de la Ciencia
Llegado el punto 26 de la sesión plenaria del Congreso de los Diputados, su Presidente, don José Bono Martínez, sometió a examen la enmienda a la totalidad, que su señoría Rosa Díez había registrado contra la Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación. La defensa de la ley, en contra de la enmienda, la hizo brillantemente su señoría Juana Serna, de Albacete, Diputada por Alicante, portavoz de la correspondiente Comisión parlamentaria. La enmienda del UPyD fue rechazada. La Ley de la Ciencia continúa, pues, su trámite. Doña Cristina Garmendia Mendizábal, Ministra de España de Ciencia e Innovación había expuesto la estructura legal, política y filosófica de la Ley. La Ministra donostiarra es de expresión clara, como lo es su mirada y su sonrisa. Se consideran agentes de la Ciencia a quienes la generan, la transfieren y la defienden. Los ámbitos de la Ley son, pues, la Universidad y la Empresa, cuyo comportamiento para con la Ley será evaluada externamente. Se muestra el Gobierno abierto al consenso: porque, en palabras de Garmendia, la Ciencia exige un pacto de Estado; ha de considerarse la Ciencia el centro del desarrollo social y económico de las aspiraciones de progreso. Los ejes que articulan la Ley, prosiguió diciendo la Ministra, son estos cuatro: Consecución de la excelencia por la carrera investigadora; Generación de transferencia tecnológica de la Universidad a la Empresa; Apoyo sin desmayo a éstas en su proceso de innovación y articulación del necesario consenso entre las Administraciones Central y Autonómica. El debate se alargó más de las dos horas. La intervención de cada uno de los portavoces, incluida la que en nombre del PP hizo su señoría Elorriaga Pisarik, contrastaba con los debates en la mañana del día anterior; ponía en evidencia la incontinencia e inconsistencia verbal con que sus señorías del PP, Hernando Fraile, temblando y Gil Lázaro, vociferando, habían planteado el control al Vicepresidente primero, don Alfredo Pérez Rubalcaba, sobre episodios pasados, juzgados ya e injustamente ahora atribuidos e intempestivamente mencionados. A tal punto llegó el intento de descortés acoso por estos dos arietes del PP, que Rajoy fue interpelado sobre si soportaría impasible tamaña insidia parlamentaria proveniente de su bancada. Esta vez el líder había permanecido en su escaño. A continuación se retiró del Hemiciclo.
Manuel Pérez Castell
Diputado de España por Albacete


