Opinión

Ley de la Ciencia

| 02 de noviembre de 2010
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Llegado el punto 26 de la sesión plenaria del Congreso de los Diputados, su Presidente, don José Bono Martí­nez, sometió a examen la enmienda a la totalidad, que su señorí­a Rosa Dí­ez habí­a registrado contra la Ley de la Ciencia, la Tecnologí­a y la Innovación. La defensa de la ley, en contra de la enmienda, la hizo brillantemente su señorí­a Juana Serna, de Albacete, Diputada por Alicante, portavoz de la correspondiente Comisión parlamentaria. La enmienda del UPyD fue rechazada. La Ley de la Ciencia continúa, pues, su trámite. Doña Cristina Garmendia Mendizábal, Ministra de España de Ciencia e Innovación habí­a expuesto la estructura legal, polí­tica y filosófica de la Ley. La Ministra donostiarra es de expresión clara, como lo es su mirada y su sonrisa. Se consideran agentes de la Ciencia a quienes la generan, la transfieren y la defienden. Los ámbitos de la Ley son, pues, la Universidad y la Empresa, cuyo comportamiento para con la Ley será evaluada externamente. Se muestra el Gobierno abierto al consenso: porque, en palabras de Garmendia, la Ciencia exige un pacto de Estado; ha de considerarse la Ciencia el centro del desarrollo social y económico de las aspiraciones de progreso. Los ejes que articulan la Ley, prosiguió diciendo la Ministra, son estos cuatro: Consecución de la excelencia por la carrera investigadora; Generación de transferencia tecnológica de la Universidad a la Empresa; Apoyo sin desmayo a éstas en su proceso de innovación y articulación del necesario consenso entre las Administraciones Central y Autonómica. El debate se alargó más de las dos horas. La intervención de cada uno de los portavoces, incluida la que en nombre del PP hizo su señorí­a Elorriaga Pisarik, contrastaba con los debates en la mañana del dí­a anterior; poní­a en evidencia la incontinencia e inconsistencia verbal con que sus señorí­as del PP, Hernando Fraile, temblando y Gil Lázaro, vociferando, habí­an planteado el control al Vicepresidente primero, don Alfredo Pérez Rubalcaba, sobre episodios pasados, juzgados ya e injustamente ahora atribuidos e intempestivamente mencionados. A tal punto llegó el intento de descortés acoso por estos dos arietes del PP, que Rajoy fue interpelado sobre si soportarí­a impasible tamaña insidia parlamentaria proveniente de su bancada. Esta vez el lí­der habí­a permanecido en su escaño. A continuación se retiró del Hemiciclo.

Manuel Pérez Castell

Diputado de España por Albacete

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