Opinión

OPINIÓN: ¿Una metáfora?

| 27 de octubre de 2010
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“Ya sé que está podrida, pero es que, Siset, cuesta tanto”. Ayer era la estaca de Lluí­s Llach, ¿será hoy la fuente de lo que debemos liberarnos?

Ahí­, en el corazón de La Roda, lo puso, sin discusión, Sixto González. Era el elegido para culminar una remodelación necesaria. Nos lo presentaron como algo nuevo y moderno, aunque las imparables grietas se empeñan en demostrar lo contrario: que en realidad, huele a rancio, está caducado o, verdaderamente, tiene algo podrido cerca. Cada vez que salen a la luz sus miserias, alguien corre a tapar los agujeros, adecenta la fachada y hace creer al pueblo, al votante, que no pasa nada, que todo está solucionado, controlado, atado y bien atado. Pero las grietas vuelven a aparecer y, cómo no, se busca un culpable: algún indeseable las habrá hecho, alguien tiene un interés oculto en manchar la imagen de La Roda. Sembrada la confusión, la tropa vuelve a coger la paleta y maquilla las hendiduras. Y ahí­ queda, sonriente, esplendoroso, mojado… pero, a sabiendas, de que volverá agrietarse si, entre todos, no logramos sustituirlo cuanto antes.

Es, simplemente, la historia del ornamento principal de Ramón y Cajal.

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