Opinión
OPINIÓN: ¿Una metáfora?
“Ya sé que está podrida, pero es que, Siset, cuesta tanto”. Ayer era la estaca de Lluís Llach, ¿será hoy la fuente de lo que debemos liberarnos?
Ahí, en el corazón de La Roda, lo puso, sin discusión, Sixto González. Era el elegido para culminar una remodelación necesaria. Nos lo presentaron como algo nuevo y moderno, aunque las imparables grietas se empeñan en demostrar lo contrario: que en realidad, huele a rancio, está caducado o, verdaderamente, tiene algo podrido cerca. Cada vez que salen a la luz sus miserias, alguien corre a tapar los agujeros, adecenta la fachada y hace creer al pueblo, al votante, que no pasa nada, que todo está solucionado, controlado, atado y bien atado. Pero las grietas vuelven a aparecer y, cómo no, se busca un culpable: algún indeseable las habrá hecho, alguien tiene un interés oculto en manchar la imagen de La Roda. Sembrada la confusión, la tropa vuelve a coger la paleta y maquilla las hendiduras. Y ahí queda, sonriente, esplendoroso, mojado… pero, a sabiendas, de que volverá agrietarse si, entre todos, no logramos sustituirlo cuanto antes.
Es, simplemente, la historia del ornamento principal de Ramón y Cajal.


