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Martes, 07 de febrero de 2012

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Opinión

El juego de la crisis

24/06/2009 | Por | Sección: Opinión | | | Imprimir

La opinión de Jaime de Carlos, “El Centinela de la Palabra”

96 millones de euros. Mucho dinero, sin duda. Y más para un fichaje futbolí­stico, para una actividad que no deja de ser un deporte con una mera función social catártica. De ahí­ que desde que el Real Madrid anunciara su millonaria oferta por el portugués Cristiano Ronaldo el debate haya surgido a una escala mundial sobre si realmente son normales estas cifras. La tendencia lógica ha sido la de echarse las manos a la cabeza, dada la severa crisis que azota la economí­a desde finales del año pasado. Pero… ¿realmente existen motivos para escandalizarse?

Me parece curioso que las principales crí­ticas lleguen desde la esfera de la polí­tica, acompañada de la demagogia desde definición. Y es que un buen número de polí­ticos se han apresurado a opinar sobre el tema, mostrando en la mayorí­a de los casos su opinión contraria a semejante dispendio económico. La diputada del PP Celia Villalobos ha llegado a hablar de “suicidio” del Real Madrid, mientras que el portavoz del PNV, Josu Erkoreka, se pronunció con la afirmación de que el traspaso “es un elemento perturbador para el desarrollo económico armónico y que no tiene beneficios sociales evidentes“. Hasta el mismí­simo presidente del Gobierno lo ha criticado al tildar la operación de “excesiva“, si bien ha admitido la fuerza social que tiene el fútbol en España.

Declaraciones que quedan muy bien en un contexto de crisis social en el que se han alcanzado cifras de paro superiores a los cuatro millones. Pero de la compra de 46 misiles militares por la “mí­sera” cifra de 57 millones de euros, ni una palabra. Será que son muy necesarios, no nos vayan a invadir este verano la isla de Perejil y tengamos que defendernos. Así­ que lo fácil es criticar al fútbol, ese deporte que se gasta tantí­simo dinero a cambio de un beneficio social aparentemente inútil.

La realidad es que el mundo del fútbol en materia económica ha evolucionado enormemente en los últimos 12 ó 13 años. Muy lejos quedan los 600 millones de pesetas que en 1996 el Madrid gastó en fichar a Roberto Carlos del Inter de Milán, obteniendo con el fichaje al probablemente mejor lateral zurdo de la historia. Una temporada en la que el Madrid también se gastó unos 1.200 millones de pesetas en fichar a Mijatovic; como anticipo a que su vecino de enfrente, el Atlético de Madrid, pusiese sobre la mesa otros 3.000 millones para contratar al menudo mediapunta brasileño Juninho. La liebre habí­a saltado y desde entonces las cifras no han dejado de crecer.

De esta forma en agosto del 1999 el Real (sí­, de nuevo el Madrid, al parecer experto encarecedor de mercados futbolí­sticos) pagaba la exagerada cifra de 5.500 millones de pesetas para contratar a Nicolas Anelka, delantero francés del Arsenal y finalmente mejor jugador de PlayStation que del deporte rey. Una operación que Lorenzo Sanz, por entonces presidente merengue, definí­a como “bendita locura“. A cambio dejaba irse al Inter a Clarence Seedorf por unos 3.500 millones, a un precio seis veces superior de lo que le habí­a costado al club su fichaje tres años antes. Se demostraba que en tres veranos algo habí­a pasado en el mundo del fútbol.

Luego llegarí­a Florentino Pérez y sus 10.000 millones por la cláusula del referente culé Luis Figo, sus 72 millones (ya de euros) por Zinedine Zidane y sus cerca de 40 millones por jugadores como Beckham y Ronaldo. En menos de una década las cifras se habí­an multiplicado por diez y el fútbol habí­a pasado a convertirse en un negocio multimillonario capaz de mover unos números que sólo otros deportes de masas como el baloncesto de la NBA ó la F-1 podí­an alcanzar. Sin embargo, la situación se estabilizó en los primeros años del siglo XXI, curiosamente con la salida de Pérez de la presidencia madridista. Los fichajes de alto nivel en el fútbol se situaban en un horquilla que iba entre los 10 y los 40 millones y todo parecí­a que no cambiarí­a mucho en las temporadas posteriores.

Pero Florentino ha vuelto en este 2009 y con él de nuevo ha regresado el dispendio. En poco más de diez dí­as ha gastado más de 160 millones de euros en contratar a probablemente dos de los tres mejores jugadores del mundo; y lo que le queda. Una cantidad de dinero desorbitada, pero que, según el propio presidente del Madrid, será rentabilizada en unas tres temporadas; merced a los contratos publicitarios de los jugadores y a las diversas actividades de marketing que el club desarrolle. ¿Dónde está el problema entonces? El fútbol es un negocio como cualquier otro, lo único que mueve mucho dinero y que a diferencia de otros, trabaja con mercancí­a humana, con futbolistas.

Por eso, Mediapro tiene firmado un contrato televisivo con el Madrid valorado en 1.100 millones de euros por siete temporadas. Éso es lo que vale el fútbol del Real Madrid durante siete años, el precio del espectáculo que da un club puntero a nivel planetario que cuenta con una marca comercial valorada en más de 1.000 millones de euros. Y si es uno de los equipos que mueve más dinero en el mundo, lo lógico es que se gaste lo que se le exija en el mercado por el mejor jugador, conforme a las leyes de la oferta y la demanda. Como ocurre en otros negocios, véase el publicitario. En el que, por cierto, yo no he leí­do ninguna crí­tica reciente por los 2.140 millones de euros que en 2007 Coca-Cola se gastó en publicidad. Será que algunos acuden a la ética según les conviene.

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