El loco de la columna
El PSE, arrinconado
12/03/2009 | Por Crónica La Roda | Sección: El loco de la columna | | |Euskadi ha votado por el cambio. Ese es el lema tanto de socialistas como de populares en el País Vasco. Por primera vez ambos partidos suman más diputados que el resto de fuerzas. Por primera vez existe una mayoría no nacionalista. Pero las coincidencias entre la política del PSE y la del PP vasco no van más allá del respeto a la Constitución.
Patxi López quiere ser lehendakari. El PSE no se puede permitir entregar de nuevo el Gobierno vasco a los nacionalistas, como ya lo hiciera en 1986, cuando -entonces sí- consiguió más diputados que el PNV. Fue Felipe González quien dio el visto bueno a que el PSE se limitara a figurar en un gobierno peneuvista. En estos comicios el PSE ha reclamado independencia.
Ganar la Lehendakaritza supondría perder un apoyo fundamental en Madrid, los seis diputados del PNV. La crisis económica y la falta de aliados complicarían la gobernabilidad para Zapatero. Era una circunstancia incómoda antes de celebrarse las elecciones. Ahora el PSOE se ve abocado a esta situación.
Desde Ferraz contaban, en un principio, con mantener el Gobierno en Galicia y pelear hasta el último voto con el PNV por ser la fuerza más votada en Euskadi. Las encuestas les han fallado a los socialistas. El PP vuelve a gobernar en la tierra que le vio nacer, mientras que Patxi López se ha quedado a cinco escaños y más de 70.000 votos de Ibarretxe.
La suma de PSE y PP es mayor a la de PNV y sus aliados nacionalistas. Pero el cambio no es tal. Ibarretxe no ha quedado deslegitimado. De hecho el PNV ha ganado un escaño con respecto a las elecciones de 2005. Quien sí se despeña es el resto de fuerzas nacionalistas, con los abertzales fuera del Parlamento. De ello se aprovecha en parte Aralar, lo que también supone un avance, ya que unos 30.000 votantes -que son los que ha ganado con respecto a 2005- pasan a formar parte de la legalidad. Aún así, no es suficiente para Ibarretxe.
Patxi López tiene la llave, pero sólo cuenta con una salida. Con el PNV como fuerza más votada, el PP es el único que le podría prestar su apoyo para ser lehendakari. Aunque, por supuesto, no le saldrá gratis. De momento, el PP ya reclama un Gobierno en coalición y no un simple apoyo de investidura, como se venía rumoreando. Los populares vascos, que han perdido 65.000 votos y solamente tres escaños -muy poco para lo que se esperaba- son quienes de verdad tienen la sartén por el mango.
Reclamarán cambios en materias lingüísticas, educativas y por supuesto, exigirán al lehendakari distanciarse del autogobierno. Si el PSE se presentaba como el verdadero representante de la famosa transversalidad que Imaz puso de moda, como el puente entre el nacionalismo vasco y el respeto a la Constitución y al Estatuto de Gernika, con el PP en el Gobierno, se estará alejando de todo ello.
Se cierra un frente nacionalista para abrir otro. Lo único que cambia es el bando que ocupa el Gobierno. Un Ejecutivo de carácter constitucionalista, como ya lo han denominado, radicalizaría aún más las posiciones opuestas. El PNV, resignado a perder el Gobierno, se ocupa ya de trabajar en la oposición. Una oposición dura y de desgaste que acreciente la guerra entre quienes defienden sus reivindicaciones identitarias y quienes no piensan de igual forma.
El apoyo necesario de los populares vascos pondría a Patxi López contra las cuerdas. Cualquier coqueteo vasquista, sería rechazado por el PP. Alinearse rotundamente con el españolismo del PP, alimentaría aún más esa brecha. Génova lo utilizaría como su triunfo ante el nacionalismo periférico. No sólo ganaría en la batalla, sino que arrastraría a los socialistas a su terreno. Más allá del respeto a la Constitución y al Estatuto, las políticas de PP y PSE se parecen como un huevo a una castaña. El PNV sería muy consciente de que tendría en frente un Gobierno sumamente frágil.
El PSE se encuentra arrinconado. PP u oposición. Quizá hubiera cambiado la situación si los socialistas gallegos hubieran mantenido el gobierno de la Xunta. Pero desde Ferraz no se pueden permitir presentar de cara a la opinión pública dos fracasos absolutos. La dirección nacional del partido confiaba en que la crisis del PP les permitiera conseguir mejores resultados. Sin embargo, el fracaso en Galicia, el éxito sólo a medias en el País Vasco, unido a la crisis y a la proximidad del nuevo test de las europeas, obliga a tener que presentar algún frente ganador. La independencia que reclamaba Patxi López para formar Gobierno condiciona ahora totalmente la formación del Ejecutivo vasco. Madrid manda. Patxi López será lehendakari cueste lo que cueste.











