Opinión
Democracia (¿Berlusconi?)
25/04/2008 | Por Crónica La Roda | Sección: Opinión | | |Alguien dijo que la democracia es el menos malo de los sistemas políticos, o lo que es lo mismo: el peor sistema excluidos todos los demás.
Tengo algunas dudas. Visto quienes llegan a presidentes en determinados países -algunos en dos y hasta en tres ocasiones-, se me derrumban algunas “grandes verdades” y afirmaciones grandilocuentes, harto repetidas y generalmente aceptadas por la mayoría.
Afirmaciones como que el pueblo es “sabio” y ha votado de esta u otra manera, además de una gilipollez, me parecen absolutamente injustificadas y absurdas. El pueblo no se reúne en un gran foro, y, después de un sensato análisis, discusión y confrontación de ideas, reparte sus votos de una forma más o menos equilibrada. No es así.
El pueblo lo compone: intelectuales, artistas, analfabetos, pederastas, curas, indigentes, millonarios, fontaneros, funcionarios, carpinteros, putas, macarras, médicos, tenderos, ladrones, asesinos, políticos, estudiantes, domadores, taxistas, maestros…, todos ellos con derecho -no podría ser de otra forma- a votar. Y cada uno vota según su buen entender y/o según sus intereses. El colectivo de votantes es heterogéneo, dispar, contradictorio, en muchos casos voluble y en otros muchos manipulable, irresponsable y casi siempre insolidario. Así que menos demagogia y palabras para la galería en cuanto a la sabiduría y responsabilidad de ese variopinto y diverso pueblo.
Viene todo lo anterior a cuento ante los resultados electorales de ese ¿país? llamado Italia. Ese país que, por tercera vez, pone al frente de su gobierno a un tipo de la calaña, decencia, seriedad y rigor de Silvio Berlusconi. “Il Cavalieri” ha sido votado presidente por tercera vez. ¡Tiene cojones la cosa…¿nostra?!
El multimillonario Silvio, propietario de la mayoría de medios de comunicación privados, entre otros 3 canales de TV -y ahora de todos los medios públicos-, tiene más de 70 casos pendientes con la justicia italiana. Utiliza gestos de Mussolini como una gracia y a las jóvenes que buscan trabajo les aconseja casarse con un millonario (su hijo, por ejemplo). Insulta a las mujeres de su país cuando dice que él no podría encontrar tantas mujeres preparadas para su gobierno como encontró Zapatero.
Provocó una crisis con Finlandia cuando se vanaglorió de sus dotes de playboy para conquistar a la presidenta Tarja Jalonen y conseguir para Parma la sede de la Autoridad Alimentaria. Sus excesos verbales con las mujeres provocó la furia de su esposa, Verónica Lario, quien en una carta a La República, le exigió excusas públicas por su comportamiento, entre otras con la ex-modelo y diputada Mara Carfagna (posible ministra de su próximo des-gobierno).
Este machista, acartonado, grosero, vulgar y hortera sujeto dice que ahora se va a comportar como un estadista (¿anteriormente no?), y va a cambiar el país. No va a decepcionar a nadie pues nadie espera nada de él.
Para comenzar su papel de “estadista” solo se le ocurre crear un “Ejército del Bien” para no dar tregua a los extranjeros que no cumplan los requisitos que marca la legislación. ¿No sería mejor que ese “ejército” actuara contra la mafia? ¡Puede que no le interese!
Efin…Una democracia que posibilita que un Berlusconi alcance el máximo poder en su país por tercera vez o que un Bush lo consiga dos veces (no puede una tercera por imperativo legal) no puede por menos que producir una honda preocupación. Un sistema que eleva a su máxima instancia a personas simplemente por ser “muy conocidas” y por tener una tremenda maquinaria de marketing, financiada con ingentes cantidades de dinero, la mayoría de las veces de muy dudosa procedencia, no deja de ser un sistema, como mínimo, cuestionable y, en estos dos casos a los que me refiero -Bush y Berlusconi-, pervertido y despreciable.
Como hemos comenzado este artículo cuestionando algunas “grandes verdades” del sistema democrático, uno -el que esto escribe- quiere terminar igual. Puede parecer un disparate, pero, realmente, dado el resultado electoral de esos dos grandes países -EEUU e Italia-, y las nefastas consecuencias, se me ocurre que, al menos para esos casos, yo decidiría el nombre del presidente por sorteo. Sí, he dicho por sorteo entre los voluntarios que optaran a ello. Elegiría presidente, por sorteo, entre aquellos que, voluntariamente quisieran serlo.
El “nuevo sistema”, además de más barato y menos hipócrita, no premiaría a los más corruptos y, al menos, habría un 50% de posibilidades (yo creo que más, pues es mayor el porcentaje de personas honradas y capaces) de ser presididos por gente válida. Silvio y Bush no ofrecen -¡ni de lejos!- un porcentaje tan alto de aciertos, y, además de grandes desastres-producidos por ellos-, nos salen muy caros y se ríen de nosotros.
POR FERMÍN GIL ALONSO
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