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Martes, 07 de febrero de 2012

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El loco de la columna

Carrera hacia Moncloa / 1

9/02/2008 | Por | Sección: El loco de la columna | | | Imprimir

Estamos a un mes para las elecciones y la carrera ya se ha vuelto frenética. Las columnas de los periódicos echan humo y los tertulianos de la radio y la televisión -esos que de todo saben- no dan abasto. Cada dí­a, cada minuto es un tema nuevo. Eso hace suponer que las maquinarias de los partidos también deben rodar a mil revoluciones por minuto. Y seguramente sea así­, pero no como desearí­amos.

Los temas de la pre-campaña no están elaborados, no tienen recorrido, simplemente son mensajes que se difunden, ante los que se reacciona, y en unos pocos dí­as se olvidan para ocuparse de otros. Zapatero y Rajoy se encuentran escapados, a pocos metros de la meta. Los dos se vigilan. Uno lanza un ataque, el otro responde. Y después, como no puede ser de otra manera, se vuelven a igualar y vuelven las dudas. ¿Quién será el próximo en atacar? Lo que de verdad importa es quien llegará primero a la meta.

Quizá en uno de esos debates que deberí­an producirse, por el bien de todos, haya mucho en juego. Es en el único momento en que pueden confluir todos los temas que se han citado y exponerse con relativa claridad (si es que todaví­a queda algo de esto). Zapatero podrá explicar en qué se basa y cuáles son los aspectos concretos de su propuesta de deducción del I.R.P.F., los famosos 400 euros. Y Rajoy le podrá replicar con su también aclamada rebaja de impuestos. ¿Alguien sabe realmente qué promete cada uno y cuál es la apuesta que más beneficia a los españoles?

Después de éste, irán otros muchos, pero me ocupo de éste tema porque creo que no se trata de un asunto menor. Ante la crisis para el PP, desaceleración para el PSOE, los dos proponen una rebaja de impuestos. Eso es al menos lo que afirman, pero nadie sabe muy bien cómo. Aunque es posible que nadie lo sepa, porque ni siquiera ellos mismos lo saben. Lo que parece claro es que las propuestas, en especial la del PSOE, es pura improvisación, así­ que ya iremos explicando sobre la marcha. Con las cosas de comer no se juega. Ni tampoco con los cimientos del Estado. Pero vayamos a otros temas, no conviene entretenerse.

Eso es lo que le ha debido pasar a Rajoy. Digno de archivo es su momento: “yo no quiero hablar de otros temas, yo no quiero hablar de la Iglesia, yo quiero hablar de los precios”. Claro, para hablar de la Iglesia ya están los obispos. Para hablar de la Iglesia, de los homosexuales, del divorcio, del aborto, de la educación y hasta del terrorismo. Es decir, los asuntos de los que se ha ocupado el PP durante estos cuatro años. Ahora el partido queda liberado, ya cuenta con otro ariete para la campaña. Tienen el terreno expedito para hablar de lo que a Rajoy le gusta, de los precios. Aunque poco le debido durar la afición a hacer la compra, porque ahora el tema es otro: la inmigración. Eso sí­, las barbaridades son las mismas. Se ve que con tanto centrismo estaban descuidando mucho al electorado de derechas. Y todaví­a ha tenido tiempo Mariano para, aprovechando que algún pariente suyo le habrá contado algo sobre aquello del cambio climático, prometer plantar 500 millones de árboles. Esperamos con ansia la contraoferta de Zapatero.

Porque no le vamos a pedir al presidente que haga en un mes lo que no ha sabido hacer en cuatro años. Las leyes que han tomado el protagonismo son las que más ha atacado el PP (matrimonio homosexual, memoria histórica, Estatuto catalán…). Pero aquellas en las que ha habido un mayor consenso, como la Ley de Igualdad y sobre todo, la Ley de Dependencia no se han sabido publicitar. Es un error de la estructura del partido no saber poner en primer plano la mejor herencia que va a dejar esta legislatura. La tónica ha sido la defensa ante el ataque del PP. Y ahora, en momentos pre-electorales esta defensa se convierte en propuestas improvisadas, anunciadas por sorpresa, aunque con grandes fastos. Una carrera electoral no se puede convertir en un mercadillo. El debate, por tanto, queda como la última opción para mostrar a todos los ciudadanos el fondo en el que se sustenta tanto fuego de artificio.

Ismael Monzón