RODASTOCK

Miércoles, 08 de febrero de 2012

Suscribirse al RSS Suscribirse por email Ir a nuestro Facebook Ir a nuestro Twitter

El loco de la columna

¿Será esta vez la economí­a?

1/12/2007 | Por | Sección: El loco de la columna | | | Imprimir

Para bien o para mal, nadie tiene ninguna duda de que los atentados del 11 de marzo de y los dí­as posteriores hasta las elecciones, fueron determinantes en las comicios de 2004. Cada cuatro años se debate sobre qué es lo que realmente puede decantar de uno u otro lado la balanza. Tanto PSOE como PP -más este segundo- tienen una porción fija de votantes, con los que ya cuentan por anticipado. El objetivo es captar a un número no muy grande de votantes indecisos y generalmente cercanos al centro polí­tico.

Para ello, los partidos introducen en la agenda los temas en los que se sienten más fuertes y desde ahí­ comienza la polémica. Estos tres años, esa iniciativa siempre la ha dominado el PP. Hablando de rendición ante el terror, de soflamas conspirativas, de abandono a las ví­ctimas y de todo tipo de rupturas. Ahora, con el estatuto catalán ya muy lejano y una ETA de nuevo en pie de guerra, y que vuelve a matar, los mismos argumentos ya no sirven para ganar unas elecciones. El muñeco Alcaraz podí­a servir para desgastar, pero en este contexto, no para llegar a La Moncloa.

Con estos argumentos descartados, lo único que puede movilizar a un votante moderado e indeciso es lo le que afecta a su bolsillo. Y más con un IPC por las nubes y un clima económico en el que la crisis asoma cada dí­a, después de toda una legislatura de tranquilidad, propiciada por la bonanza macroeconómica -no tanto de la economí­a real- heredada del Gobierno anterior. Los partidos lo han sabido leer, aunque a un ritmo inverso.

Me explico. El PSOE comenzó su campaña con las famosas -y cuestionables- medidas sociales, como el cheque-bebé, las ayudas al alquiler o el seguro dental. Medidas, ante todo dirigidas a dejar claro que éste es un Gobierno de izquierdas y que apuesta por los colectivos más necesitados. Entretanto, el PP llamaba a filas a Joaquí­n Costa, mano derecha de Rodrigo Rato, para dirigir la campaña electoral. Con Costa en la dirección, la oposición empezó a criticar el devenir que le espera a España, si no se ajusta a los nuevos escenarios que exigen un posible cambio de ciclo económico.

Estos augurios no sólo los vaticinaba el Partido Popular, sino que fueron refrendados por organismos internacionales de reconocido prestigio, como el FMI o algunos de los más prestigiosos servicios de estudios de algunos bancos internacionales. Y en este punto es donde entra el segundo paso. El PP tomó la senda de los anuncios electorales y Rajoy salió a escena para anunciar nuevos recortes de impuestos y ampliar las ayudas al alquiler (medidas muy oportunas, cuando ha criticado los mismos pasos del Gobierno). Mientras, en el PSOE se empezaban a preocupar por el recorrido de la economí­a en los próximos años, y de ahí­ las idas y definitivas venidas de Solbes.

Tanto un partido como el otro han recurrido a sus más importantes defensores de la economí­a de mercado, para encarnar el papel de los guardianes del crecimiento económico. Quizá parta con ventaja el PSOE, ya que Joaquí­n Costa no tiene el mismo tirón que Rodrigo Rato. En cualquier caso, Solbes contra Costa, por un lado. Y por el otro, las ejecutivas de los partidos, peleándose en plenas rebajas.

Si ningún acontecimiento lo remedia, puede ser que estas elecciones se decidan en el terreno económico. Con propuestas muy similares, para un resultado que se antoja ajustado. Si alguien tení­a alguna duda, en tiempo de elecciones, izquierda y derecha de desdibujan por arañar ese puñado de votos que les lleve al poder.

Ismael Monzón