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Martes, 07 de febrero de 2012

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El loco de la columna

Vuelta a la “normalidad”

6/10/2007 | Por | Sección: El loco de la columna | | | Imprimir

Una de las más eficaces habilidades polí­ticas -y no menos cuestionable- es la de actuar con rapidez. Con tanta rapidez, que al adversario no le dé tiempo a hacer oposición. Es lo que ha venido haciendo Sarkozy en sus primeros meses de mandato. Acercamientos con la Libia de Gaddafi. Nuevas medidas laborales. Castración quí­mica para los pederastas. Ya es tarde, Ségolí¨ne, hay que pensar en lo siguiente.

Esto mismo es lo que ha querido hacer el Partido Socialista en el principio de este nuevo curso polí­tico. Un curso especial, porque el examen espera en marzo. Y lo hizo de la mano de la polí­tica social. Todo empezó el famoso 3 de julio en que al Presidente se le ocurrió que debí­a comenzar a aplicarse una nueva subvención por el nacimiento de un hijo. Y después sus nuevos ministros nos han traí­do la continuación, en forma de seguro dental y de más ayudas fiscales para el acceso a la vivienda. No hablemos de las ensoñaciones de Chaves desde Andalucí­a.

Mucho se ha hablado de las discrepancias entre miembros del Gobierno -Solbes contra todos- y de la forma deslavazada en la que han ido apareciendo estas propuestas electoralistas, como todo lo que se hace en ví­speras de elecciones. Por eso, no redundemos en ello y vayamos al fondo de la cuestión. El Gobierno ha intentado ser él, quien lleve la manija de la polí­tica, por primera vez en esta legislatura. Pero sin querer acercarme a Sarkozy, Zapatero no es el engreí­do chevalier, que se permite ir por Europa imponiendo su ley. Y sobre todo, España tiene un problema que no tiene Francia, el del segregacionismo periférico.

Ibarretxe ha entrado en escena, tomando el testigo del PP. El resultado, por tanto, ha sido el de siempre. El de que sean otros quienes marquen la agenda. Con su propuesta soberanista, al margen de saltarse a la torera la Constitución, el PNV lo que consigue es marcar la agenda de aquí­ hasta marzo. Cuando las trompetas apocalí­pticas de la ruptura de España habí­an cesado, cuando los altavoces en las calles habí­an dejado de pregonar la entrega a ETA, en favor de un discurso mucho más sensato (ya tendremos tiempo de analizar esto en profundidad) por parte del PP, el discurso vuelve a lo mismo: más España – menos España.

Aunque en este caso, los dos principales partidos están del mismo lado. Si a esto le sumamos la defensa a la Corona -que tan útil y necesaria parece en estos dí­as- y la reivindicación que el Gobierno de España hace del Gobierno de España, la pelea por el Gobierno se debatirá en quien haga una defensa más cerrada de la nación. No es éste el debate, no. Éste es el enfrentamiento que le interesa a los nacionalistas. PNV, como abanderado del autonómico por un lado, y PP, como representante del nacionalismo español. Casi preferí­a la pueril discusión sobre cómo administrar el superávit del Estado. No quiero imaginar cómo será el 12 de octubre. ¿Quién alzará la bandera, Rajoy o Zapatero?