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Una nueva oportunidad perdida
19/06/2007 | Por Crónica La Roda | Sección: Actualidad | | |Acabamos de celebrar 30 años de una democracia, que según la Vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, tiene como principal -y única- lacra el mantenimiento del terrorismo etarra. Son tres los partidos que han pasado por el Gobierno de España, UCD, PSOE y PP. Momentos muy distintos y diferencias llamativas entre unos y otros. Pero sí que hay un hecho común que todos han tenido que gestionar, una tregua de la banda terrorista ETA.
Tanto Suárez, como González, Aznar y, en última instancia, Zapatero han creído que podían estar ante su gran oportunidad política, la de acabar con ETA. Si seguimos las declaraciones de la Vicepresidenta del Gobierno, se trata de la posibilidad de pasar a la historia de la democracia española, como el Presidente que ha acabado con el último problema que nos aquejaba. Independientemente del reciente positivismo de Fernández de la Vega, ha sido una ocasión que nadie ha querido rechazar.
Las continuas treguas han ido seguidas de conversaciones entre terroristas y miembros del Gobierno. Y, desgraciadamente, el resultado ha sido siempre el mismo. Con más o menos optimismo entre la ciudadanía y los representantes políticos, ETA ha engañado una y otra vez a su interlocutor y ha tomado la decisión más cobarde, la de cambiar el diálogo por la razón que otorgan las armas.
De forma paralela, todos los Gobierno han empleado la fuerza policial para acorralar a la banda terrorista, aunque el PP se jacte de haber sido el partido que ahogó hasta prácticamente su disolución a ETA. Increíblemente el 11 de marzo, Ángel Acebes culpaba a esta banda casi inoperante del mayor atentado terrorista de la historia de España.
Bien es cierto que las medidas antiterroristas se rebajaron durante todas las treguas, y no sólo en ésta, que también. El PP acercó a más de un centenar de presos a cárceles vascas, mientras que el Gobierno de Zapatero ha hecho importantes concesiones, como no ilegalizar la mitad de las listas de ANV o conceder la prisión atenuada al terrorista Iñaki de Juana Chaos, lo que pueden convertirse en los grandes errores que le hagan perder las próximas elecciones. Pero al margen de que el proceso haya estado mejor o peor gestionado, ¿tenía acaso menos derecho este Presidente a intentar acabar con ETA?
Para el Partido Popular el problema es que el diálogo no era la vía oportuna para derrotar al terrorismo. Pero la posibilidad de vencer a ETA únicamente a través de las detenciones de sus miembros no es más que pura demagogia. Sin unos acuerdos entre terroristas y demócratas, será imposible que la banda abandone las armas y se pueda integrar en un futuro en la vida política. Y sería en este momento cuando pudiera defender y tratar de conseguir cualquier objetivo político, nunca antes.
El empeño del PP en que el Gobierno fracasara en sus intentos es moralmente despreciable. Otra cosa hubiera sido que Rajoy hubiera criticado en privado las decisiones de Zapatero. Pero la desunión pública que ha habido entre los dos principales partidos no ha hecho sino fortalecer a ETA, que se ha envalentonado en sus burdas imposiciones. Zapatero se encontró ante una oportunidad que todo hombre de Estado debe intentar aprovechar. Incluso pidió permiso en el Congreso para mantener contactos con ETA. Sin embargo, el atentado de la T4 terminaba con todo deseo de paz. El resultado se había vuelto a repetir. Las trabas que ha impuesto la oposición no deberían reproducirse en futuras y necesarias conversaciones con ETA, posteriores a próximas treguas.
Ismael Monzón











